Buenos Aires, 25/11/2017, edición Nº 1837

Cada vez más jóvenes estudian y escuchan música clásica

En las carreras universitarias la matrícula creció hasta un 50% en cinco años. El fenómeno también se ve entre los asistentes al Teatro Colón.

(CABA) Pareciera que la vida de los jóvenes tiene como banda sonora al rock o al pop, pero en el último tiempo los gustos musicales se ampliaron y cada vez más los sub 35 estudian y escuchan música clásica.

El fenómeno trasciende la frontera nacional y se repite en las grandes ciudades del mundo, se advierte en los claustros y también en los teatros de ópera.

Según un relevamiento realizado en las últimas semanas por Clarín, la cantidad de inscriptos en las carreras para estudiar música clásica creció con fuerza tanto en las universidades privadas como públicas.

En el Departamento de Artes musicales de la Universidad Nacional de las Artes (UNA), por ejemplo, confirman la tendencia: “La demanda de estudio de instrumentos pertenecientes al orgánico de una orquesta sinfónica se incrementó en los últimos cinco años –le cuenta a Clarín la decana, Cristina Vázquez– sobre todo en la familia de las cuerdas –violín, viola, violoncello y contrabajo– y en los instrumentos de viento como flauta traversa, clarinete, oboe y fagot”. La matricula en estos casos creció un 50%.

Vázquez considera que hubo una mejora en las perspectivas laborales de los músicos académicos y que eso incentiva el interés de los estudiantes. “Hoy hay más trabajo como intérpretes solistas por el fenómeno del tango y su consumo por parte del turismo y como instrumentistas de orquesta por la proliferación de orquestas sinfónicas juveniles”, explica.

Los que se dedican a la producción de música incidental también cuentan con más oportunidades gracias al boom del cine nacional y a las producciones audiovisuales.

Este incremento en la cantidad de estudiantes tiene su correlato en la universidad privada. “En 2014 la matricula aumentó un 40% con respecto a 2013”, señala la doctora Diana Fernández Calvo, decana de la Facultad de Artes y Ciencias Musicales de la Universidad Católica Argentina.

Al tomar nota del interés, este año abrieron cuatro nuevas carreras de grado que se sumaron a las dos que ya tenían. La propuesta fue bien recibida y las inscripciones crecieron un 30%”.

Claro que las preferencias o gustos son una cosa y la vocación es otra. Al teatro Colón asisten muchos jóvenes que no estudian música y sólo se acercan para disfrutar del espectáculo. En general, los menores de 35 eligen ciclos gratuitos o aquellos cuyas entradas son más baratas.

“Los domingos con mis amigos venimos a las funciones de las 11, son gratuitas y te podes armar una salida fija”, cuenta Lorna Civica, de 32 años. Civica se refiere al ciclo “Interpretes Argentinos”, cuya apertura, en marzo de este año, estuvo a cargo de la Camerata Bariloche; en ese marco se presentan solitas, dúos, cuartetos, agrupaciones de cámara y orquestas, muchos de ellos del interior del país.

Los ensayos de la Filarmónica, que se realizan la mañana del mismo día en el que hay función, también figuran entre los preferidos de los jóvenes, ya que son gratuitos.

“A mí me gusta que la gente venga mucho al teatro, no sólo una vez al año. Y gracias a las opciones gratuitas se puede tener un consumo de buen nivel de manera sostenida”, explica Darío Lopérfido, director General del Teatro Colón.

Más allá de la variable económica, los jóvenes tienen una inclinación natural hacia la música contemporánea y las experiencias de vanguardia, por eso los espectáculos que se presentan en el Colón Contemporáneo y en el Centro de Experimentación (CETC) también están entre sus favoritos.

Valentina Bertol tiene 15 años y suele asistir al Colón con su papá: “En casa siempre se escuchó música clásica y desde hace dos o tres años es una de las salidas que compartimos juntos; venimos una vez por mes”, cuenta.

Según Lopérfido, Valentina está en la flor de la edad para visitar el teatro, “lo ideal es que empiecen a venir entre los 12 y los 15 años”, explica. Convencido de que “la música clásica mejora la calidad de vida”, cree que “cuanto más joven se es más fácil se incorpora el hábito de escucharla”.

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Fuente: Clarín

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