Buenos Aires, 18/10/2017, edición Nº 1799

Cada vez más gente elige caminar para ir al trabajo

Buscan vivir a una distancia caminable del trabajo o del colegio de los hijos para independizarse del uso de automóviles. (CABA) El objetivo dominante parece ser ése: generar un circuito de actividades y ocupaciones dentro de un radio que permita recorrer todo a pie. Pero ¿hasta cuántas cuadras se puede hablar de una distancia “caminable”? La Fundación Metropolitana, que busca lograr la racionalidad en la utilización de los medios, aportó...

Buscan vivir a una distancia caminable del trabajo o del colegio de los hijos para independizarse del uso de automóviles.

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(CABA) El objetivo dominante parece ser ése: generar un circuito de actividades y ocupaciones dentro de un radio que permita recorrer todo a pie. Pero ¿hasta cuántas cuadras se puede hablar de una distancia “caminable”? La Fundación Metropolitana, que busca lograr la racionalidad en la utilización de los medios, aportó lo suyo con un esquema bastante claro: hasta diez cuadras, hay que caminar; hasta 30 cuadras, utilizar bicicleta; entre barrios, colectivo; entre centralidades, subte; entre localidades, tren, y el auto dejarlo para desplazamientos que no generen congestión. A primera vista esto puede sonar tan ideal como utópico, pero la realidad es que muchos ya lo han puesto en práctica con las distancias de bicicleta o caminata acomodadas a gusto y necesidad de cada uno.

Además, hay un cambio de paradigma que destaca Francisco García Faure, de la Fundación Cambio Democrático, con respecto al concepto del automóvil. “El auto como paradigma de comodidad y de control del tiempo empieza a dejar ese lugar para convertirse en uno que genera ansiedad, un lugar de conflicto”, plantea.

Un claro ejemplo es lo que sucede de la mano de un equipo multidisciplinario de profesionales municipales, guiado por especialistas del Estudio Gehl, ha buscado este año incursionar en esta idea de darles prioridad a los peatones y a las bicicletas. Ésa es la filosofía del fundador de este estudio, el arquitecto danés Jan Gehl, quien cree, junto con su equipo, en lo que denominan “ciudades a escala humana”.

Así, la experiencia nació con la idea de comenzar un cambio que ya lograron ciudades como Copenhague, donde el 40% de los habitantes se maneja en bicicleta, o replicar lo que sucedió en Times Square, en Nueva York, donde lograron revertir una ecuación complicada, teniendo en cuenta que el 90% de quienes circulaban por allí eran peatones que disponían sólo del 10% del espacio. El resto, era para los autos.

Según el arquitecto David Sim, representante del Estudio Gehl, que estuvo en la Argentina y que la semana que viene dará un taller sobre los desafíos de la ciudad de Buenos Aires en la Universidad Torcuato Di Tella, es necesario que, sin expulsar a los autos, los peatones y la gente en bicicleta se conviertan en una prioridad. “Hay que eliminar obstáculos de las veredas, dar más espacio al transporte público, reconectar la playa y la costa a la ciudad, hacer cruces de calles mejor orientados, integrar los distintos medios de transporte y tener calles que inviten a ser caminadas”, sostiene. El punto clave es que esa calidad de vida buscada no sólo se obtendría con los minutos ganados a posteriori en tiempo libre, sino que también estaría dado por el disfrute de la experiencia misma de la caminata.

Fuente consultada: La Nación

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