Cada vez hay menos egresados universitarios y en carreras con poca demanda

Cada vez hay menos egresados universitarios y en carreras con poca demanda

(CABA) La tasa de graduación en la Argentina está entre las más bajas del mundo. Ronda el 30%. Es decir, de cada 10 alumnos que ingresan a la universidad, siete no se reciben. Las carreras con mayor deserción son las ingenierías, las informáticas y las ciencias exactas.

Según un informe del Centro de Estudios de la Educación Argentina, la “eficacia en la graduación” de las universidades públicas es de apenas el 25,5%, mientras que en las privadas es de casi el doble: 42,9%. Aunque hay que aclarar: en términos absolutos, las universidades privadas tiene apenas el 22% de los estudiantes universitarios. La mayoría va a las públicas.

Existen diversas explicaciones de la alta deserción. Para Marcelo Rabossi, de la Universidad Di Tella, al no haber un examen de ingreso, la selección de los alumnos se realiza dentro de la misma universidad, una vez que los chicos ya ingresaron. Otros expertos, como Alieto Guadagni, ponen el acento en la baja preparación con la que salen los alumnos de la secundaria.

Con otra mirada, rectores y profesores hacen referencia a la fortaleza de un sistema universitario masivo, gratuito y abierto como el argentino. Afirman que, aunque no se gradúen, esos jóvenes se están formando unos cuantos años en un ámbito universitario y es un valor que merece considerarse.

La graduación universitaria también está cuestionada por el perfil de profesionales que forma. Uno de cada tres graduados es abogado o licenciado en Economía y Administración. Por cada 100 abogados se gradúan 31 ingenieros.

La Argentina debería casi duplicar la cantidad de ingenieros que se reciben para llegar a la meta de uno cada 4.000 habitantes fijada por el Plan Estratégico lanzado por el gobierno anterior para fomentar la profesión. En países desarrollados como Alemania y Francia se gradúa un ingeniero cada 2000 habitantes. Brasil, Chile y otros países latinoamericanos también tienen cifras más altas que la Argentina. Estudios internacionales advierten que la falta de ingenieros juega en contra de la productividad y la competitividad de un país.

S.C.