Buenos Aires, 25/09/2017, edición Nº 1776

¿Cachito Vigil se lanza al teatro?

Un tipo versátil.

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(CABA) Sergio Vigil se encuentra en una etapa de gurú, y no por nada se ha convertido en una constante fuente de consulta a la hora de hablar del espíritu y la superación personal. Para el ex DT de Las Leonas y autor de “Un viaje al interior”, la superficialidad nunca fue un estilo de vida y, ya alejado de las canchas, fue elegido por una empresa de cosméticos para encontrar las 25 mujeres más hermosas de la Argentina. “Pensaron en mí porque querían realizar un tipo de campaña que llegue al corazón de las mujeres”, explicó Vigil.

“Cachito” recordó su etapa como actor y sobre las tablas del teatro porteño. Fue en ese ámbito que conoció al amor de su vida y actual esposa, Marcela. “Ella me conoció siendo espectadora”, recordó. Su personaje más recordado fue su antagonista: “un loco, emocionalmente inestable”. ¿Se hace cargo de su imagen de buen tipo?

-Una vez dijiste: “Perdí algunos trenes y los sigo perdiendo”. ¿Cómo sabés qué tren tomar?

-Muchas veces te invitan a tomar un tren y te dicen que en la vida no hay que dejar pasar las oportunidades. Creo que eso está bueno, que uno está convencido que son oportunidades. Hay veces que te encontrás con chances que son buenas para todos pero no para vos. Hay algunas que no nos atrevimos a tomar porque nos dio miedo o no nos sentíamos con los recursos necesarios para enfrentarlas. Hay una frase que dice que “el tren pasa una vez sola en la vida”. Sí; ese tren pasa una vez sola, pero lo complicado es cuando un determinado tren que no tomamos, queda yéndose toda la vida. Mientras nos quedamos anclados en el pensamiento ese, nos van pasando nuevos trenes que no somos capaces de ver.

-Es como cuando dijiste que la frase “hoy no podemos perder”, es falaz y que, en realidad, “no queremos perder”. Esa filosofía es difícil de ver en el fútbol.

-Mis pensamientos me los ha enseñado la misma vida. Mi manera de pensar se fue construyendo a través de las enseñanzas que me dejaron las personas que entrenaba y los colegas con los que compartí procesos. Aprendí que en la vida no tenemos control del resultado numérico. Sí de las cosas que podemos hacer para conseguirlo. No es una filosofía, es un hecho. Lo traslado a la relación de pareja, de amistad y profesional.

-¿Cómo aplicás eso a la relación con tu mujer?

-En admitir la posibilidad de tener una discusión. No quiero tener una discusión, pero puedo tener una. Muchas veces no podemos evitar lo que nos pasa. Sí podemos hacernos cargo. No es lo que nos pasa, sino lo que hacemos con eso. Lo que no quiero con mi esposa es perder la relación de confianza, amor y disfrute. Puedo tener una discusión. Lo que no quiero es que esa discusión afecte la relación y que se pierda todo eso. Para eso tengo que, primero aprender a conversar y, para eso, tengo que saber escuchar. Es un trabajo de entrenamiento permanente que hago y todos los días aprendo algo nuevo

-¿En la televisión ves discusiones sanas?

-No. Cuando se discute para tener razón, no hay escucha. Cuando no se valida la opinión de otro, no hay comunicación. Cuando se encara una conversación defendiendo la postura de blanco o negro, no hay posibilidad de encuentro. Una de las cosas que hoy le hacen muy mal a la sociedad es eso de “sos esto o lo otro”. Etiquetamos a las personas. Son muy divertidos los programas de archivo, pero no son constructivos. Te muestra lo que fueron las personas y no lo que están siendo, son recortes de la realidad. Me encantaría que en la escuela nos enseñaran a comunicar. Hay muchos cursos de oratoria, pero no de escuchatoria (sic). ¿Para qué debatimos? Nadie se hace esa pregunta. El que sabe el motivo, sabe cómo hacer las cosas.

-¿Podrías llegar a dirigir una obra de teatro con tal de encontrarle un costado docente?

-No tengo límites en cualquier trabajo que esté relacionado con las relaciones humanas. El límite que me pongo es la autoridad que tenga para ejercer las funciones. Si me proponés una obra de teatro, me la tiene que ofrecer el ambiente teatral. Me veo competencia para ser maestro a nivel primario, secundario y terciario. No podría dirigir teatro, tampoco podría ser director técnico de fútbol, podría ser parte de equipos de trabajo. De hecho me desarrollé como actor hasta los 31 años. Llevo el teatro en el alma.

-¿Cuál fue el personaje que más te gustó hacer?

-Uno de Roberto Arlt, de su obra “Prueba de Amor”. Era un personaje loco, emocionalmente inestable, que pasaba de la alegría a la tristeza, del entusiasmo a la resignación, de la apertura a la queja y del amor a la negación. En la vida pasamos por distintos estados emocionales y, me parece, que el ser humano tiene todas esas posibilidades dentro de uno. Ese personaje estaba muy lejos de mi ser, era un antagonista mío. Disfruté mucho hacerlo y encontrar la posibilidad de sentir ese personaje. Después que terminaba la obra, necesitaba limpiarme. Bajaba el telón y la directora, que sabía que me afectaba mucho, ponía una mano en mi frente y me ayudaba a limpiar todo eso en lo que me había sumergido. Era un momento muy fuerte, eran dos personajes nada más. No actuás un personaje, lo sos. Tenés que encontrar ese personaje en vos.

-¿Cómo se manejan a treinta mujeres de un equipo de hockey?

-¿Qué afortunado puede ser un entrenador, que treinta mujeres diferentes, con talento, con un espíritu de búsqueda de excelencia, puedan darle espacio a este entrenador?

-¿Cómo vas a hacer para elegir a las 25 chicas del “Seleccionado argentino de la belleza”?

-Cuando me lo propuso Iyosei, lo que me impactó fue la idea de formar el seleccionado. Lo primero que pregunté es cuál era su concepto de belleza porque yo no me manejo con superficialidades. Me dijeron que la campaña estaba orientada a que la mujer pueda sentirse en un lugar de privilegio, donde la campaña sea un disparador para dar un mensaje a la mujer que tenga que ver con encontrar su belleza interior. Eso está relacionado con el cuerpo, la mente y el espíritu. De por sí, cada persona tiene su magia única e irrepetible que tiene que ver con su naturaleza. Pensaron en mí porque querían realizar un tipo de campaña que llegue al corazón de las mujeres y que las ayude a conectarse con su potencial interno. Eso ya me gustó. No solo son importantes las personas que se inscriben sino también la hinchada.

-¿Cómo elegís a las chicas?

-Eso mismo pregunté, cuál iba a ser mi función. Mi concepto de belleza es muy profundo. La mujer, de por sí, es bella y cada mujer tiene una belleza única que la caracteriza. Va a ser mediante un sistema por Internet. Lo que quieren de mí es que estimule a la mujer argentina a animarse a mostrar su belleza interna.

Fuente consultada: El sensacional

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