Buenos Aires, 24/09/2017, edición Nº 1775

Caballito, el nuevo polo gastronómico de la Ciudad

En los últimos tres meses las solicitudes para habilitar un local de comida en la zona crecieron un 54 por ciento.

Por Karina Niebla

(CABA) La comida de autor ya no es más patrimonio de Palermo o Recoleta. En cada vez más barrios, sólo hace falta caminar algunas cuadras para llegar a un destino gastronómico interesante. Y uno de ellos es Caballito, donde las propuestas se multiplicaron y diversificaron, lo que lo transformó en un imán para comensales no sólo de allí, sino también de las comunas cercanas.

En 2010, el barrio tenía 176.000 habitantes, según datos del Censo Nacional. Pero, con el boom inmobiliario, habría sumado en los últimos años 10.000 personas más, de acuerdo a proyecciones del Ministerio de Hacienda porteño. Con semejante crecimiento, sólo era cuestión de tiempo para que Caballito se convirtiera en un nuevo polo gastronómico, con las avenidas Rivadavia y Goyena como ejes principales, y presencia en otras arterias como José María Moreno, Juan Bautista Alberdi y Honorio Pueyrredón.

kentucky

Luego de un inicio algo tímido a principios de la década, el barrio vive desde hace algunos meses un nuevo repunte. La llegada de cadenas locales como El Club de la Milanesa y, próximamente, Antares, le dan nuevo aire a la zona, junto con la inauguración de más sucursales de Freddo, Martínez, Kentucky y Orgullo (ex San José), y la apertura de lugares donde los desayunos y las meriendas son los protagonistas, como Matteo, Vintage Bakery y la casa de té Mignon.

Datos oficiales reflejan esta tendencia: desde diciembre del año pasado hasta marzo de este año, las solicitudes para habilitar un local gastronómico en la zona crecieron un 54 por ciento con respecto al semestre anterior.

¿Qué es lo que atrajo a los gastronómicos, además del crecimiento de la población? “Decidimos abrir una sucursal acá porque nuestros clientes nos lo venían pidiendo desde hace años”, asegura Carolina Rosso, gerente de Trade Marketing de El Club de la Milanesa. Para ella, “el público de Caballito es muy fiel, bien definido y agradecido”. Y eso se nota: basta pasar una noche por la vereda del local frente al Parque Rivadavia para ver la cantidad de gente haciendo cola para entrar. “Ya agregamos mesas dos veces desde la apertura”, cuenta, sorprendida.

el club de la milanesa c

Para otros, en cambio, la ventaja de la zona es su relativa tranquilidad, muy diferente a polos gastronómicos más clásicos de la Ciudad. Al momento de instalar su primer emprendimiento propio, Rodrigo Borges, que trabajó mucho tiempo en el rubro en Puerto Madero, eligió la esquina de avenida Rivadavia y Paysandú. “Caballito me gusta mucho, por eso me vine a vivir acá”, reconoce. En diciembre del año pasado, abrió junto a su hermano Fabio el restaurante Richard Parker, con la idea de satisfacer todos los paladares pero enfocarse principalmente en los jóvenes, “un sector al que no se le presta tanta atención en este barrio. Por eso, buscamos crear una carta más entretenida y contamos con una barra de tragos bien amplia”.

Para Freddo, la principal virtud de Caballito es que concentra varios públicos diferentes: “Están quienes se criaron y viven allí, las familias que van para disfrutar de un helado como paseo familiar, y los jóvenes que se mudaron ahí con el auge de la construcción”, explica su director general, Sergio Gratton. Es por eso que el 10 de enero pasado la cadena de heladerías inauguró su primera sucursal a la calle en la zona, en avenida Pedro Goyena 324, que se suma a la que tiene desde hace una década dentro del complejo Village a pocas cuadras de distancia.

Ya sea por su encanto de barrio, por el boom inmobiliario o por la misma gente que vive allí, y a contramano de la caída de la actividad económica de los últimos tiempos, Caballito reafirma su atractivo gastronómico y redobla la apuesta.

restaurante Richard Parker

Fuente: La Razón

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