Buenos Aires, 17/12/2017, edición Nº 1859

Buscan legalizar las “food trucks” en la Ciudad de Buenos Aires

En otros países, como Estados Unidos, ya es tendencia y revolucionaron el sector alimenticio.

(CABA) Muchos los habrán visto en las películas o en alguna ciudad de EE.UU. Otros los habrán reconocido en algún recital o un evento privado. Pronto se los podrá ver en las calles porteñas. Los “food trucks“, o carritos VIP de comida, vienen en franco crecimiento. Tanto es así, que la Legislatura porteña empezó a tratar un proyecto de ley para legalizarlos.

Se trata de pequeños camiones o combis adaptadas, con cocinas y todos los elementos para preparar y vender comida en forma ambulante. En general, todos los food trucks que aparecieron en la Ciudad hasta ahora están manejados por chefs o conocedores de la industria gastronómica, que ofrecen comida de buena calidad y original, bien lejos de la comida chatarra.

En la asociación somos ocho, pero hay unos 15 trabajando y el triple en el taller, están adaptando los vehículos para sacarlos a la calle“, contó Ernesto Lanusse, presidente de la Asociación Argentina de Food Trucks. Es que con un cifra muy inferior a la que se necesita para abrir un restorán muchos cocineros pueden empezar a tener su propio emprendimiento gastronómico.

El problema es que la actividad tiene un techo. Hoy los food trucks no están reconocidos por la ley y por lo tanto no están habilitados para trabajar en las calles. Sus únicos recursos son las fiestas privadas, los recitales e incluso algunos eventos masivos como la feria Masticar, que patrocina el propio Gobierno porteño.

Ese límite legal podría verse solucionado en los próximos meses. El legislador de PRO Francisco Quintana presentó la semana pasada en la Legislatura un proyecto de ley elaborado en conjunto con el Ejecutivo porteño para habilitar a los carritos VIP. “Es un pedido de los vecinos porque en determinadas zonas de la ciudad hay pocas opciones gastronómicas“, aseguró Francisco Cabrera, ministro de Desarrollo Económico.

Este proyecto se suma a otro que ya habían presentado los legisladores Inés Gorbea y Juan Nosiglia, del bloque Sumá +. “Creemos que los food trucks pueden ser un buen mecanismo para que los carros de comida sana, fresca y saludable lleguen al alcance del oficinista o el transeúnte urbano y también para beneficiar a los emprendedores gastronómicos“, comentó Gorbea.

Dado que tanto el macrismo como parte de la oposición promueven su legalización, se descuenta que la ley será votada en los próximos meses. Y aunque muchos aspectos normativos serán fijados luego con la reglamentación de la ley, algunos detalles empiezan a conocerse. Por lo pronto, la idea es que haya algunas zonas habilitadas, especialmente aquellas con insuficiente oferta gastronómica, donde los food trucks podrán estacionar y ofrecer sus comidas. Los carros irían rotando de zona a zona, y variando los días y horarios. Una posibilidad es que se instalen en el Distrito Tecnológico de Parque Patricios, donde en los últimos años llegaron cientos de oficinistas a las empresas recién instaladas y la cantidad de restoranes y bares no parece dar abasto. Otro lugar sería el Microcentro, que aunque está repleto de comercios gastronómicos, igual tiene clientela de sobra. De hecho, el proyecto presentado por Sumá + propone algunos lugares específicos: plaza San Martín, parque Las Heras, las barrancas de Belgrano y el Polo Científico de Palermo son algunos de ellos.

Otra opción sería permitirles que se instalen cuando hay eventos masivos en las calles, como maratones, recitales y otras actividades culturales. O en zonas de alta concentración de gente, como los bosques de Palermo, pero sin que afecte a los comercios gastronómicos de los alrededores.

Hace tres años conformamos la asociación y ninguno de los carros tuvo nunca una contravención ni una multa. Nosotros separamos los residuos reciclables y nos ocupamos de tirar la basura como corresponde. Nuestro objetivo es vender alimentos sanos, elaborados en el momento, y cumpliendo todas las reglas bromatológicas“, afirmó Lanusse.

Los food trucks no podrán vender ni bebidas alcohólicas ni cigarrillos. No podrán ocupar más lugar que el del propio vehículo, con lo cual no podrán instalar ni mesas ni sillas, como hacen los carritos de la Costanera. Y además deberán tener opciones de comida para celíacos y de alimentos sanos bajos en sodio. El permiso mensual costará $ 1.115.

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