Buenos Aires, 30/03/2017

Buenos Aires y sus palacios de ensueño

Lujosos edificios que pertenecieron poderosas familias, ahora son sedes de embajadas y museos

(CABA) Buenos Aires, es una ciudad que tuvo y tiene mucha influencia de Europa. En el amanecer del siglo XX los nuevos ricos del país soñaban con convertir a Buenos Aires en la Paris de Sudamérica y cerca estuvieron de conseguirlo. En esa época, el estilo arquitectónico de la ciudad de la luz, se repetía en distintos edificios de la ciudad. Presentamos algunos de los palacios más hermosos:

PALACIO BOSCH

Grandes salones, una araña majestuosa que ilumina amplias escaleras de mármol, paredes plagadas de detalles y un jardín soñado, son sólo algunas de las características del elegante palacio Bosh. Este sorprendente edificio se ubica frente a los bosques de Palermo, y es desde 1929, la residencia del embajador de EEUU en la Argentina.

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PALACIO ORTIZ BASUALDO

Francia cuenta con varios palacios alrededor del mundo, pero pocos, tienen el lujo que posee su embajada en la Argentina. En medio de la 9 de julio se levanta esta joya que se empezó a construirse en 1912 y que perteneció a la familia Ortiz Basualdo.

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PALACIO ERRÁZURIZ

Este palacio fue diseñado por un arquitecto francés que nunca visitó nuestro país. Tiene cerca de 46.000 metros cuadrados y fue la residencia de una familia integrada sólo por 4 personas. Hoy esta deslumbrante edificio es la sede del Museo Nacional de Arte Decorativo.

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PALACIO DE AGUAS CORRIENTE

Nació en una época de bienestar económico, cuando se decidió abastecer a la Capital de una red de agua corriente de avanzada. Su fachada es lo más conocido y admirado: el revestimiento fue realizado en 130 mil ladrillos esmaltados y 300.000 piezas de cerámica importados de Bélgica e Inglaterra. En su interior se puede visitar el Museo del Patrimonio Histórico.

 

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PALACIOS DE MONSERRAT

No podían faltar varios palacios icónicos en medio del barrio ubicado en el casco histórico de la Ciudad. Si alguien tuviera un solo día para recorrer Buenos Aires, la recomendación sería visitar este barrio: no sólo porque tiene la Casa Rosada, la Plaza de Mayo, el Cabildo y elPalacio municipal, sino porque es el barrio donde transcurrieron buena parte de los sucesos que definieron la identidad no solo de los porteños, sino de todos los argentinos. El Palacio del Congreso de la Nación Argentina es el corazón del barrio. Es uno de los congresos más grandes del mundo. El estilo de la obra es un eclecticismo grecorromano. El edificio se distingue por su cúpula, que alcanza los 80 metros de altura y por el fondo que ofrece a la Avenida de Mayo, donde se yergue soberbio, con sus proporciones perfectas y un aspecto de magnificencia severa y elegante. Sacarle una foto es llevarse una portal porteña casera a casa. Sobre la Avenida de Mayo, se levanta el Palacio Barolo, el más alto de su época. Para los amantes de la arquitectura, es una verdadera joya: el edificio está lleno de analogías y referencias a la Divina Comedia. El documental “El Rascacielos Latino” (estrenado en 2013), analiza estas curiosidades. En Monserrat también nos encontramos con el Palacio de la Legislatura de Buenos Aires, uno de los más llamativos y grandes de la Ciudad. Tiene una torre de 97 metros de altura y una particularidad que lo hace único: un reloj comando de melodía Westminster, con un carrillón de cinco campanas. El reloj controla la marcha de otros 80 relojes distribuidos en el resto del edificio. Se suma a este otro carillón que tiene 30 campanas. Dicen que en Monserrat el tañir de las campanas era tan ensordecedor que terminaron prohibiendo su uso cada dos horas.

 

 

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