Buenos Aires, 24/11/2017, edición Nº 1836

Buenos Aires: los 0 km premium más caros del mundo

Con la suba de los impuestos internos para los autos del segmento premium, los 0 km en la Argentina están entre los más caros del mundo por la fuerte presión tributaria que reciben, que en promedio representa más del 50% del valor del vehículo. Si se comparan algunos modelos que fueron afectados por el nuevo gravamen con el costo de esos vehículos en mercados como el español, las diferencias son...

Con la suba de los impuestos internos para los autos del segmento premium, los 0 km en la Argentina están entre los más caros del mundo por la fuerte presión tributaria que reciben, que en promedio representa más del 50% del valor del vehículo.

Si se comparan algunos modelos que fueron afectados por el nuevo gravamen con el costo de esos vehículos en mercados como el español, las diferencias son abismales. El todoterreno Santa Fe de Hyundai 2.2 con caja automática cuesta en el Viejo Continente unos u$s 45.000 contra los u$s 71.000 que vale ahora en la Argentina tras el impacto de los impuestos internos. Esto hace que el consumidor argentino pague un 58% más que el europeo.

Pero el «costo argentino» no es algo exclusivo del sector automotor. En este diario se publicó el 5 de enero un informe que mostraba que también en el rubro de televisores, los argentinos debían pagar valores mucho más altos que en el resto de los países. Esto es consecuencia del freno a las importaciones que está aplicando el Gobierno.

Si bien esta importante brecha se registra en el segmento de los vehículos de lujo, también en los modelos de precios más accesibles los valores en el mercado interno están por encima de los que se manejan internacionalmente. Si la comparación se hace con Estados Unidos, se acentúan más estos márgenes. Sólo los consumidores brasileños pagan más por un 0 km debido a la creciente demanda en ese país y a la fortaleza del real.

La explicación de lo que sucede en la Argentina se encuentra en la carga impositiva que recibe el sector automotor. Los vehículos importados, especialmente los que no provienen de la región Mercosur, son los más afectados.

Éstos deben pagar un arancel de importación de extrazona del 35%. A esto se suma que los que están alcanzados por los impuestos internos abonan un 12% en el caso de los nafteros y un 24% para los diésel. Hay que sumarle también el IVA del 21% más un 4% de Ingresos Brutos. Como estos impuestos se aplican en distintos pasos de la cadena, no se pueden sumar linealmente, pero la parte que se lleva el Estado sobre el valor de un 0 km representa más del 50%. En la parte restante también hay otros impuestos, como los correspondientes a la parte laboral, tasas municipales y provinciales.

Con la ampliación de la base imponible para los impuestos internos a partir del 1 de enero, los vehículos afectados aumentaron hasta un 24%, según el modelo y la marca. Algunas compañías decidieron trasladar directamente al consumidor el impacto del gravamen, otras absorbieron ese incremento y algunas todavía no definieron su lista de precios.

En las concesionarias aseguran que durante unos días habrá un freno en las ventas, pero que lentamente se recuperará, ya que es un segmento de alto poder adquisitivo donde predomina el deseo y no el precio.

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