Buenos Aires, 17/12/2017, edición Nº 1859

Buenos Aires: entre las mejores de America Latina por su medio ambiente

La OMS colocó a Buenos Aires entre las mejores ciudades de Latino américa por su calidad de aire. (CABA) Hay dos noticias. Una buena y otra mala. La positiva: Buenos Aires tiene buena calidad de aire. La negativa: esa conclusión es discutible, porque hay apenas tres puntos de medición en la ciudad y se necesitarían muchos más para tener datos más confiables. De todas formas, según el último informe de...

La OMS colocó a Buenos Aires entre las mejores ciudades de Latino américa por su calidad de aire.

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(CABA) Hay dos noticias. Una buena y otra mala. La positiva: Buenos Aires tiene buena calidad de aire. La negativa: esa conclusión es discutible, porque hay apenas tres puntos de medición en la ciudad y se necesitarían muchos más para tener datos más confiables.

De todas formas, según el último informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Buenos Aires quedó por encima de México DF, Santiago, Lima, Bogotá, Quito y San Pablo, pero por debajo de la calidad del aire que se respira en Montevideo o San José, de Costa Rica, entre otras metrópolis de América latina.

El trabajo de la OMS comprende una base de datos que monitoreó la situación de 1600 ciudades. El índice de contaminación atmosférica muestra el promedio anual de las partículas en suspensión, conocidas como PM10.

Según la OMS, la capital argentina alcanzó los 30 microgramos por metro cúbico en 2012. Para la OMS, el promedio anual no debería superar los 20 microgramos por m3. No obstante, está por debajo de lo que marca la ley local, que pone el tope en 50 mg/m3, y del límite que fija la normativa europea, que es de 40 mg/ m3 .

El DF de México está a la cabeza del ranking con una concentración de 93 mg/m3 .

La mayoría de las ciudades en el continente americano no tienen un monitoreo regular de la calidad del aire“, señaló Agnes Soares, asesora en epidemiología ambiental de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Considerando que nuestra región es la más urbanizada del mundo, esto es un problema serio para la salud pública“, añadió.

La contaminación atmosférica es cancerígena y se vincula tanto con las enfermedades cardiovasculares como con las respiratorias, y según los especialistas, es también responsable de la alta proporción de enfermedades vinculadas con el medio ambiente.

Necesitamos preparar al sector de la salud para abogar por los cambios necesarios en las políticas públicas, de manera de garantizar la calidad del aire como un bien público para el bienestar de las personas en todas las Américas“, afirmó Soares.

Las autoridades locales relativizan la gravedad del tema. “Si bien el promedio de contaminación del aire en la ciudad de Buenos Aires no representa una situación grave, se debe aspirar a la mejor calidad de aire, en especial, atendiendo a los mayores conocimientos que nos indica la ciencia ambiental“, aseguró Juan Carlos Villalonga, presidente de la Agencia de Protección Ambiental, APrA.

La media establecida por la OMS es más estricta que la que rige en la Argentina y en Europa, debido a que debe ser tomada como línea de base para comenzar a medir y establecer políticas de mejoras en la calidad de aire de las grandes urbes.

Al momento de aprobarse la norma vigente, en 2006, el valor máximo era el usual en la normativa internacional. Después de 2010 hubo una adecuación de los valores y eso es lo que deberá ser revisado en nuestras legislaciones locales“, agregó Villalonga.

La APrA cuenta sólo con tres estaciones de monitoreo para toda la ciudad, ubicadas en Parque Centenario, en avenida Córdoba y Rodríguez Peña, y en Brasil al 100. Relevan el estado del aire y de ellas surgen los datos que permiten delinear políticas tendientes a mejorar su calidad.

Cada estación controla los valores de monóxido de carbono, óxido nitroso y material particulado, y los resultados se procesan y presentan en informes trimestrales. El control del aire se realiza desde 2005,cuando se instaló la primera estación, en Parque Centenario, casi en el centro geográfico de la ciudad.

Aunque Villalonga reconoce que sería bueno tener mayor cantidad de puntos de medición, afirma que durante el día no hay variación de los parámetros que se miden ni se nota la influencia del aumento del parque automotor en los niveles de contaminación.

Una urbe como Buenos Aires va a mostrar estos parámetros mientras todo el transporte automotor se movilice con motores de combustión. A pesar de que la geografía nos beneficia, los vientos no alcanzan a despejar todas las emisiones. Cuando vayamos cambiando la tecnología hacia transportes eléctricos o híbridos, estaremos más cerca del límite que fija la OMS“, agregó el funcionario porteño, ex director de Campañas de Greenpeace Argentina hasta 2011.

En abril de este año, la OMS publicó nueva información que estima que la contaminación atmosférica fue responsable de la muerte de unos 3,7 millones de personas menores de 60 años en 2012. El organismo subrayó además que la contaminación del aire interior y exterior combinados se encuentran entre los mayores riesgos para la salud en todo el mundo.

Hay muchos componentes en la contaminación del aire, tanto gaseosos como sólidos. Pero las altas concentraciones de contaminación por partículas pequeñas y finas se asocian particularmente con un alto número de muertes por enfermedades del corazón y derrames cerebrales, así como con enfermedades respiratorias y cáncer.

La base de datos sobre la calidad del aire de la OMS cubre 1600 ciudades a lo largo de 91 países y revela que más urbes en el mundo están monitoreando la calidad del aire, lo cual refleja un reconocimiento creciente de los riesgos para la salud de la contaminación atmosférica.

Sólo el 12% de las personas que viven en ciudades que reportan sobre la calidad del aire residen en ciudades que cumplen con los niveles aceptados por las directrices de la OMS sobre calidad del aire. Cerca de la mitad de la población urbana que está siendo monitoreada está expuesta a una contaminación atmosférica que es al menos 2,5 veces más alta que los niveles recomendados por la OMS, lo cual supone un riesgo adicional y a largo plazo para su salud.

Fuente: La Nación

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