Buenos Aires, 20/11/2017, edición Nº 1832

Brutal venganza en los convenitllos del La Boca

La víctima estaba armada y era conocida como “El Gordo” Maxi. Se vincula a la victima con una banda que hace una semana había incendiado un conventillo del barrio para amedrentar a un vendedor de drogas. (CABA) El domingo ya tenía 30 minutos cuando “El Gordo” Maxi estacionó su Citroën C3 gris sobre la calle Olavarría al 800, antes de llegar a la vía. El hombre que lo acompañaba bajó...

La víctima estaba armada y era conocida como “El Gordo” Maxi. Se vincula a la victima con una banda que hace una semana había incendiado un conventillo del barrio para amedrentar a un vendedor de drogas.

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(CABA) El domingo ya tenía 30 minutos cuando “El Gordo” Maxi estacionó su Citroën C3 gris sobre la calle Olavarría al 800, antes de llegar a la vía. El hombre que lo acompañaba bajó a comprar una cerveza. “El Gordo” acababa de dejar a su hijo en casa de su mamá y se preparaba para ir a una disco.

Llevaba su pistola 9 milímetros, pero no tuvo tiempo de nada. Una moto Honda apareció de golpe y frenó justo a la altura de la ventanilla del acompañante. En un segundo, alguien apuntó y disparó siete veces su pistola calibre 45. Maxi recibió un balazo en la cabeza y otro en el tórax, que lo atravesó de lado a lado. Según contaron testigos del hecho, los asesinos de la moto iban con dos autos de apoyo (un Citroën C4 y un Bora), que huyeron.

“Me lo mataron en la cara; los tiros podrían haber sido para mí también.Esto no va a quedar así ” , alcanzó a decir el compañero de Maximiliano Muñiz, que intentó reanimarlo. Pero ya había muerto. Muchos de los vecinos que se acercaron al oir los tiros saben que no es un crimen más. Para ellos, la muerte de Maxi, un ladrón de casas que vivía en Barracas pero paraba en La Boca, es una venganza.

Exactamente una semana antes, el domingo 13 de octubre, un conventillo de Carlos Melo y Coronel Salvadores, en La Boca, había sido incendiado. El episodio terminó en tragedia: entre las llamas murieron dos hermanitos de 9 y 11 años.

En el barrio aseguran que el fuego –que comenzó a las 7 de la mañana– partió de una bomba molotov arrojada por integrantes de la banda de Maxi, que llegó hasta allí para quemar la casa donde vive un “transa” que vende drogas en el lugar. Pero su vivienda casi no resultó dañada por el fuego y murieron los chicos, que vivían en una pieza vecina. Fuentes policiales y judiciales confirmaron ayer a Clarín que efectivamente investigan el incendio como un hecho intencional, posiblemente motivado en una venganza por una deuda.

La banda de Maxi se dedicaba a los robos de casas y pertenecía al sector “Caminito” de La Boca. Entre sus integrantes habría familiares de otro dealer de la zona. Una hipótesis de la investigación es que él les habría encargado el atentado contra su competidor del conventillo, del sector “Barrio Chino”, quien le debía dinero.

Durante todo el domingo hubo movimientos extraños en el barrio. Mezclados con la visita de turistas, se veían coches de alta gama recorriendo la zona. La tensión era latente, como si las venganzas pudieran continuar. “Eran compañeros de Maxi, que además de pasar por la casa de la madre de su hijo buscaban a algunos de los sospechosos del homicidio ”, contó un vecino que conoce a la familia.

Maxi llevaba al menos 5 años como ladrón. Además del Citroën C3 tenía un Suzuki Fun. Hacía tres meses que había cometido su mejor robo: junto a dos cómplices, se llevó una suma millonaria de una casa. La repartieron entre tres: Maxi, su compañero, y el que había aportado la información. Después del robo, Maxi decidió robar al informante con armas. Consideraba que no merecía su parte, mayor a la que esperaban antes del robo.

Las disputas entre “Caminito” y “Barrio Chino” son históricas. Pero la particularidad es que siempre fueron entre ladrones, y no por problemas entre narcos, como esta vez. “Los delincuentes de antes tenían ‘controlados’ a los dealers . Los dejaban vender y no más que eso. Sabían que tenían que pagarle un “peaje” a los ladrones. Pero los tiempos cambiaron. Los ladrones grandes están presos o muertos y sin ellos hubo un cambio: ahora el transa se siente con más poder, más suelto y eso dio lugar a esta disputa ”, dijo una fuente del caso.

En La Boca, a diferencia de barrios como Fuerte Apache, Isla Maciel o la villa Carlos Gardel, las bandas “dejan” vender pasta base. En La Boca abunda el paco. “Los mismos dealers de la zona habían intentado hacer base en la Isla Maciel, pero fueron echados por los vecinos”, explicó la fuente.

Las bandas de La Boca –según el sitio donde eligen paran– se dividen en “Plaza Solís”, “El Poli”, “Caminito”, “Barrio Chino”, “Plaza Matheu”, “La Suárez”, “Olavarría” y “Necochea”.

Fuente consultada: Clarín

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