Buenos Aires, 24/10/2017, edición Nº 1805

Bikinis, trikinis, tankinis y enterizas: los trajes de baño de esta temporada

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Adelanto de las diferentes opciones y tendencias del verano 2015, con consejos para todo tipo de figura y estilo de mujer.

bikini

(CABA) Si hay algo que repetimos siempre es que la moda suele mirar por sobre su hombro para remozarse desde lo retro, aggiornarse con lo actual y pensarse diferente de cara a la tendencia.

Y en ese devenir los trajes de baño se tornaron con el tiempo versátiles, polifacéticos, prácticos originales y se vieron impregnados también desde los medios (sobre todo el cine) de la influencia de las grandes musas que perpetuaron sus curvas y fueron retomadas por las tendencias.

Vale pensar en el icónico traje de dos piezas de la hermosísima Ursula Andress sentando precedente en la película de “James Bond, Agente 007 contra el Dr No” en 1962 junto a Sean Connery, con una de las escenas en bikini más sensuales de todos los tiempos. Un bikini remozado para Halle Berry en “Die another Day”, con Pierce Brosnan como 007 (versión 2002).

Sin embargo, y más allá de los ribetes cinematográficos, lo cierto es que tanto los trajes de baño de los primeros tiempos, el bikini a través de los años, como las mallas enterizas de los ‘90, se transformaron en alternativas retomadas y remozadas, e incluso tuvieron competencia con las novedades: trikinis y tanquinis.

La buena noticia es que la variedad de alternativas en trajes de baño no deja de sorprender, y le da la posibilidad a cada mujer de elegir lo que mejor le siente, sin dejar de sentirse sensual. El secreto pasa por saber elegir lo que mejor luce para cada fisonomía. En esta nota algunas pautas para elegir el traje de baño, la mirada a alternativas más retro que vuelven a ser vigentes, e ideas para disfrutar del sol con opciones diferentes.

Esa adorada prenda: el bikini

El origen del bikini se sitúa allá en el año 1600 A.C. por los mosaicos decorados con imágenes de mujeres en un vestido de baño de dos piezas, hallados en una antigua villa siciliana.

Por su parte el estilista francés Louis Réard presentó el 3 de julio de 1946 por primera vez, en su colección de trajes de baño, uno de dos piezas, a la que llamó “bikini” en honor a Bikini Atoll, uno de los tantos atolones de Marshall Islands, en el pacífico central. Este lugar es reconocido por ser ideal para bucear por su riqueza natural y se hizo famoso en la década de los cuarenta cuando Estados Unidos lo utilizó como lugar de pruebas nucleares.

Como describe el sitio www.porlavia.com el bikini desde su invención no había sido del todo aceptado, y fue un ejemplo notorio de ello la actriz norteamericana Esther Williams, quien resumió en su figura la reacción social negativa en los años ‘50 (tanto anglosajona como europea) ya que a pesar de ser famosa por su participación en “Escuela de Sirenas” (George Sidney, en 1944, donde continuamente salía en bañador) fue censurada por la supuesta inmoralidad del nuevo modelo que portaba.

En el año de 1951 durante el certamen de Miss Mundo el bikini fue nuevamente prohibido, ganando terreno el traje de baño de una sola pieza, el cual era considerado sinónimo del buen gusto.

¡Y llegó la popularidad! La misma se dio recién en los años ‘60, por razones de ética más que de estética, sin embargo gracias a factores tan influyentes como las grandes divas del cine, los medios de comunicación y la apertura política y social de occidente, su aceptación comenzó a sentirse notoriamente.

Se dice que una bailarina del Casino de París, Micheline Bernardini, fue la primer modelo en posar con bikini. El inventor de la prenda, Louis Reárd, tuvo que recurrir a ella porque ninguna modelo profesional se atrevía a lucir una prenda tan destapada.Fue esta modelo quien sugirió a su creador este nombre, alegando que iba a ser “más explosivo que la bomba de Bikini”.

Con Brigitte Bardot y sus descansos en Saint Tropez y Cannes luciendo un bikini, se desencadenó la promoción de tal prenda. Su papel en “Y Dios creó a la mujer” en 1957, animó a decenas de mujeres a usarla.

Seis años después, Ursula Andress lució su famoso bikini con cinturón mientras interpretaba a la “chica Bond” en “007 contra el Doctor No”. Raquel Welch por su parte aparecía con un sugestivo bikini en “Hace un millón de años”, cuando interpretaba a una feroz cavernícola, en 1966.

Mientras en América esta diminuta prenda, causaba furor, el caso contrario se presentaba en España,Grecia y Portugal, donde debido al ambiente político y religioso, las mujeres eran más recatadas, los bañadores de una pieza de piqué o punto con falditas y escote alto seguían siendo las vedettes

Con la evolución y vanguardia de los tejidos, el bikini tiene una mayor difusión. Para 1960 con la introducción de la lycra (una fibra que podía ser tensada y estirada hasta seis veces su longitud natural) el diseño de esta singular prenda se abrió a nuevas posibilidades, por lo que la moda llegó a los momentos de descanso y bronceado en las playas.

Posteriormente con la libertad de expresión, el fin de la dictadura franquista y el landismo, Mariano Ozores y Alfredo Landa, traen el “top-less” y la tanga. Este última llegó desde las playas de Brasil y redujo las piezas del bikini, a su mínima expresión.

El aire de libertad que se respira en los ochenta, el interés por la moda y por un cuerpo escultural, continúan con el triunfo de las tangas y el cine encumbra a Bo Derek como la mujer perfecta en traje de baño.

En los años noventa, los bikinis continúan con su ascenso pero mostrando ahora formas rectas y colores lisos

El mundo más allá del bikini

Al empezar el calorcito la inminente inauguración de la temporada de pileta, y el preludio de posibles vacaciones obligan a pensarse enfundada en un traje de baño. Y como las alternativas son diversas y divertidas dar en la tecla con el modelo ideal no resulta imposible. La buena noticia es que en los últimos años la moda se diversificó, los diseñadores comenzaron a tener en cuenta los distintos tipos de cuerpo de las mujeres y a poner en juego distintos modelos de mallas que tienen en cuenta a las mujeres reales.

Entonces el estilo “retro”, con sus trajes enterizos y su modelo emblemático de la temporada 2015, la tankini, es un claro ejemplo que vale tener en cuenta.

Las claves retro

Elegancia. Este estilo, inspirado en la moda de los años ‘50-’60, concibe al traje de baño como una prenda de diseño y de gran calidad de confección.
Muestra poco, y tapa bastante, lo que no implica “aburrido”. La idea es cubrir el máximo posible de tu piel si no te gusta mostrar mucho, pero sin dejar de verte sexy y femenina.

Actual. La tendencia del verano está dada por las estampas, los colores y los herrajes, por ello un guiño en los trajes enterizos, ya sea por el tipo de escote (recto, holter con corpiño torzado con taza soft, o strapless ), sumando detalles de ruches, vuelos y otras opciones vistosas se ven muy bien en mujeres de toda edad.

Adaptabilidad. La tankini que es un conjunto armado por top y trusa, puede aparentar una malla enteriza si está bien ceñida al cuerpo, con la ventaja de que si tenés calor o querés tomar sol podés levantar la parte del top que cubre la panza, o bien reemplazarla por el corpiño de una bikini más pequeña. Este conjunto resulta muy práctico ya que cubre la panza y con su bombacha (estilo más vedetina o culote) y resulta una prenda ideal para disimular pancita o sentirte cómoda, especialmente a la hora de sentarte a comer, con un short o un pareo ya estás vestida. Un modelo súper práctico si se está embarazada, o si se es muy delgada.

Un modelo con aires retro para cada tipo de cuerpo

La enteriza no es la única opción para lookearte con aires de otra década. La trend (¡por suerte!) se adapta a todos los gustos, cuerpos y estilos (como la sensual Christina Hendriks, actriz que interpretó a Joany de “Mad Men”).

Dos piezas. Es ideal para todas las que buscan frescura, comodidad y no quieren resignar la sensación agradable del calor del sol en su ombligo. La variable de ajuste son los colores y los tamaños de las partes que componen el conjunto. Es ideal para las de baja estatura.

Enteriza. Es el modelo clásico, y siempre es bueno tener uno por lo menos (ya que se ve distinguido y con mucha clase) y una opción a elegir en situaciones donde te vas a topar con muchos conocidos o en eventos laborales.
Hay de todos los estilos y líneas en corpiños. Las más favorecedoras son las que vienen con el busto armado y con detalles que marcan las curvas. Los modelos atléticos no estilizan, achatan busto y cola, aún a las deportistas.
Si sos de baja estatura, buscá un poco de cavado en la zona de la ingle para que tus piernas luzcan más estilizadas y acompañá con sandalias con taco, estilo plataforma.

Más tips extra

Para saber elegir el traje de baño, además del nuestro gusto personal es necesario estudiar nuestra figura.

¿Qué parte de tu cuerpo predomina? ¿El busto o la cadera? En función de esta respuesta vamos a elegir los colores que te ayudarán a equilibrar estas partes y también a encontrar el modelo de corpiño y trusa que te armonizan.

Caderas anchas. Optá por tonos oscuros y mates, evitá los brillos, apliques y accesorios que están reservados para las zonas donde busquemos atraer la atención.

Poco busto. En este caso son ideales los corpiños con relleno o con apliques y detalles que añaden volumen, como volados, frunces, bordados, piedras, brillos o con flores.

Marcas en la piel y esos rollitos extra. Por supuesto que la variable a tener en cuenta es el estado general de nuestro cuerpo. Si, por ejemplo, tenemos estrías y algo de panza que preferimos no lucir con desparpajo -porque también es válido que no te acomplejes y asumas tu figura tal cual es- nos vendría bien un traje de baño entero, en un solo tono y más bien oscuro que nos estilizará y nos veremos más delgadas.

Mucho busto. Para disimularlo, elegí que la parte de arriba sea armada y en tonos oscuros. Si buscás destacarlo, permitite prendas que muestren un poco más, en tonos brillantes y acompañá con un bronceado sano.

Pieles blancas-rosadas. Animate a los tonos champagne, dorado o visón que te aportan luminosidad.

Pieles mate oliva. Te súper favorece el azul, el negro, el gris y el blanco.

Para fanáticas de las dos piezas!

Corpiño triángulo. Es el más clásico y, en general, nos va bien a todas. Sólo no es aconsejable en los casos extremos: si tenés demasiadas lolas o si no tenés nada. Para las más femeninas -y que quieran ópticamente aumentar su tamaño- se pueden incluir volados, que también son un buen truco visual que genera mayor volumen. Otra opción son flecos, tachas o moñitos.

Corpiño bandeaux. Son perfectos para broncearnos de manera pareja. Aconsejamos los que tienen una forma más redondeada, que otorgan linda forma al busto. No así los rectos, que no estilizan el torso en absoluto, y menos aún para las que poseen espalda ancha ya que genera una línea horizontal muy abrupta que no favorece en absoluto.

Corpiño con aro. Es ideal para las que tienen mucho que mostrar ya que sostiene, contiene y moldea. Sugerimos que sea del talle justo y no menor, tampoco que apriete, quedando grotesco. Las más menuditas también pueden ir por esta opción agregándole un súper sutil push-up, sin abusar!

Las bombachas. Por un lado, tenemos los culottes, que son ideales para aquellas que tienen cola voluptuosa porque levanta y da una línea redondeada. Por otro lado, tenemos la colaless, una muy buena opción, sobre todo, para las que “sufren” de cola chata. Un tip para el uso de bombachas: llevá tiro medio si tenés piernas cortas y tiro bajo si sos alta. El principal secreto es que las tiras no ajusten, que sean de tamaño medio y que las coloques de forma horizontal y no hacia arriba.

Fuente: Los Andes

 

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