Buenos Aires, 23/06/2017

Biblioteca Nacional: inaugura una muestra de Borges

La muestra incluye borradores y tomos con notas de puño y letra del gran escritor

(CABA) “Es la primera vez que se verán en el país al mismo tiempo 16 manuscritos de Jorge Luis Borges que pertenecen a colecciones públicas y privadas del mundo”, cuenta con entusiasmo Laura Rosato, investigadora de la Biblioteca Nacional. “Exhibimos las primeras versiones de algunos cuentos y los que corrigió incansablemente”, amplía Germán Alvarez, otro curador. Será el regreso de Borges a la institución que dirigió entre 1955 y 1973.

Desde hoy a las 19 –y con entrada gratuita–, se podrá acceder a la primera etapa de la gran muestra “Borges / el mismo, otro”, a 30 años de su muerte.

En la sala Leopoldo Marechal de la Biblioteca, bajo el título “Una lógica simbólica”, se expondrán los manuscritos con esa “letra de insecto” típica del escritor, acompañados por 30 libros, entre propios y de otros autores, de la biblioteca personal que tenía Borges. Esos textos tienen anotaciones personales. En algunas, analiza ideas que luego retomará en su obra. “Ahí está su plan de lectura, así como la permanente corrección. Aparece la relación entre lector y escritor”, amplía Alvarez.

El conjunto de manuscritos –valuados en dos millones de dólares– cubre sus primeros poemarios, sus ficciones de la década del 40 y un ensayo sobre budismo, que luego se transformaría en el libro Qué es el budismo. En otro sector, hay material audiovisual en el que escritores contemporáneos responden a la consigna: “Cosas que me hacen pensar en Borges”. Ese juego de espejos se podrá seguir en Twitter, con el hashtag #esborgeano.

Una de las joyas: el original de “Pierre Menard, autor del Quijote”. Una pieza manuscrita en once hojas de contabilidad que pertenece a John Wronoski, de la librería anticuaria Lame Duck Books, de Estados Unidos, y que viajó en préstamo. Allí, se plantea un eje fundamental de la obra borgeana: la figura del autor e incluso de la creación se desdibuja, y por el contrario se propone que no habría más que un solo libro bajo permanente reescritura. Una de las frases que Borges solía repetir es que “tomamos como hijos de la invención lo que son hijos del recuerdo”. NT

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