Buenos Aires, 24/11/2017, edición Nº 1836

Beto Casella: “Máximo habló si fuera un salmo de la Biblia”

Habla de todo.

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(CABA) Medios y política. El motochorro. El rating. El carisma de los candidatos. Néstor, Cristina, Clarín. El nieto de Carlotto. El discurso de Máximo. Los dilemas de Scioli, Massa y Macri. Bautista “Beto” Casella habla como en la radio, como en Bendita : de todo y de todos. Le apasiona la comunicación y la política. Y varios de los candidatos que tienen la cabeza en el 2015 lo quieren en las sombras como una suerte de gurú. A él le encanta la idea. Pero dice que no se casa con nadie.

-Esta semana estalló el caso del motochorro. ¿Qué pensás?

-Desde los medios fue imposible sustraerse al fenómeno, porque hasta incluyó la globalización mediática de la inseguridad en la Argentina en todo el mundo. Algunos eligieron la más fácil: “cutzarizar” el tema, con frases de señora en la cola del supermercado: “Este es un hijo de p… que tiene que estar preso”, gritaba Feinmann a la cámara, a sabiendas de que Aguirre es la cara que encarna a todos los delincuentes sueltos.

-¿Lo hubieras entrevistado?

-¿Si el motochorro es entrevistable? Por supuesto, porque todo el mundo habló de él. Según las reglas del periodismo, hasta Hitler es entrevistable, según el tono de las preguntas. Lo de Viale no estuvo tan mal. Uno puede entrevistar y no hacer aquel bochorno de Mariano Grondona con Massera, tirándole centros fáciles, o la nota vergonzosa que le hicieron al padre Grassi en Canal 9 antes de ser declarado prófugo. Eso ya no es periodismo: es un papelón.

-¿Cuánto importa el rating?

-Hoy un tachero conoce la medición de Ibope. Un día Pepito Cibrián estaba invitado a un programa y antes de él había una astróloga. Como medía, la dejaban seguir y Pepito se fue. Hoy en la TV está el síndrome Pepito Cibrián. Si habla un perito que no tiene la menor idea, pero si el perito mide, lo dejan.

-¿Cómo ves la pelea del poder político con los medios?

-Se polarizaron mal. Todos están jugando a algo. Hay programas hecho para políticos. El otro día había un programa de la noche que estaba haciendo 0,1 puntos, compitiendo con Bonelli. Yo digo: pucha, ¿no les preocupa? Y me dicen: no, porque está hecho para la política, no para la gente.

-¿Los políticos te llaman a vos en busca de carisma?

-Puede ser. Me llaman, pero no soy el único. Es cierto que cuando hablan conmigo se llevan diez cosas nuevas que no le cuentan…

-¿Cristina tiene carisma?

-Cristina lo tiene, es la más profesional. Nos guste o no. Ese mismo carisma debería haberle servido para que no se le piantara tanta clase media. Por ejemplo: ahora sale Máximo. Yo siempre decía: ¿por qué no habla? Pero sale, habla y lo hace como si fuera un salmo de la Biblia y dice que le ganen a Cristina. Deja un mensaje en sánscrito. Ya que salís… Si hay un candidato K que va a seguir este modelo, Máximo le cortó la cabeza como un extremista del ISIS.

-¿Cuánto hizo el Gobierno para dividir a los medios?

-La grieta empezó cuando Kirchner se peleó con Clarín. Kirchner comete un error fatal en hacer público el encono con Clarín y La Nación. Después, entre los periodistas tenés muchachos que están rentados y otros que por pura convicción se paran de un lado o de otro. Y algunos independientes que hacen lo que pueden en el medio en el que están.

-¿Cuánto daño le hizo el Gobierno a los medios?

-A los medios los dañás cuando se paran en un lugar por interés. Hoy todos están lastimados. Es muy difícil hacer periodismo independiente. Al periodismo le dieron un golpe mortal. Confío en que se recupere luego de 2015.

-¿Culpás a Kirchner y a Cristina?

-Yo también entiendo que hoy tenés un imperio periodístico, posiblemente el más importante de latinoamérica, decididamente en contra, que casi que asume su papel de opositor. El Gobierno se defendió, pero fue una defensa débil, a veces un poco bizarra. Parecen obsesionados con los titulares de Clarín y La Nación.

-Siempre decís que recibís miles de mensajes por día en la radio, ¿te sirven de termómetro?

-Sí. Hay cosas muy curiosas. Al 30% no le importa un carajo o desconfía de la aparición del nieto de Carlotto. ¡Treinta por ciento! Esto no se publica en ningún lado. Y parecía que en esto había un consenso absoluto y que todo el mundo estaba feliz. Otra: lo que creció Berni en imagen cuando habló de los inmigrantes delincuentes… Estaba para presentarse para la Ciudad. Pero después lo lastimó mucho ponerse del lado del carancho. Si a Berni lo trabajan un poquito es un candidatazo.

-¿Cómo está el oficialismo de cara a las elecciones?

-Tiene un piso mayor al que piensan muchos opositores. Gente que se compró su primer celular, pibes que tuvieron su primer laburo de repositor, gente que se metió en cuotas. No solo gente que tiene un plan. Esa es una mirada muy cacerolera. ¿Qué debería hacer el Gobienro? Salir a convencer a los caceroleros.

-¿Qué va a pasar en 2015?

-El oficialismo va a tener un piso alto. No hay que subestimarlos. Hoy los que están arriba son Macri, Scioli y Massa. Si Macri se “berlusconiza” un poco está para subir seis puntos de movida. Lo digo en el buen sentido: Macri tiene que sacarse la inhibición y empezar a jactarse de que dirigió Boca y fue el más campeón de la historia. El tipo en la Ciudad tiene gestión y lo reconoce hasta Aníbal Fernández. Pero tiene un poco de culpa por ser el hijo de Franco. Si se animara a ser un poco más petulante, el tipo crece. El peligro de Macri no es el padre, es que lo asocien con el 1 a 1.

-¿Qué pasa con Scioli y Massa?

-Scioli dependerá mucho de que no lo esmerile demasiado el aparato K y que la Policía no le haga tres secuestros durante febrero o marzo. Tres secuestros extorsivos en la provincia terminan con su carrera. Callado avanza o se mantiene. Y Massa, la última vez que lo vi, descontaba que ya era Presidente. Le puede jugar a favor o en contra. Los tres deberían saber que no es fácil gobernar con Moyano, los piquetes, los gremios, los docentes, la oposición, Lear… Es un quilombo Balcarce 50.

Fuente: Clarín

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