Buenos Aires, 15/12/2017, edición Nº 1857

Bergoglio llamó a “no tenerle miedo a la esperanza”

El arzobispo de Buenos Aires recordó, en la vigilia pascual realizada en la Catedral porteña, que es el momento en que “nosotros, pecadores, somos restituidos a la gracia; ‘la noche en que Cristo rompió las ataduras de la muerte y surgió victorioso de los abismos’. Ésta es la noche en la que se consolida la libertad”, y puntualizó que “por eso esta noche es ‘clara como el día’”. Sin embargo,...

El arzobispo de Buenos Aires recordó, en la vigilia pascual realizada en la Catedral porteña, que es el momento en que “nosotros, pecadores, somos restituidos a la gracia; ‘la noche en que Cristo rompió las ataduras de la muerte y surgió victorioso de los abismos’. Ésta es la noche en la que se consolida la libertad”, y puntualizó que “por eso esta noche es ‘clara como el día’”.

Sin embargo, reconoció que “muchas veces las dificultades, las distracciones del camino, los dolores y penas, obnubilarán el gozo e incluso la certeza de esta libertad regalada, y podremos llegar hasta la añoranza de las “cosas lindas” que tenía la esclavitud, los ajos y las cebollas de Egipto; incluso puede dominarnos la impaciencia y llevarnos a optar por la coyuntural inmediatez de los ídolos”.

El arzobispo porteño aseguró que hoy, como le sucedió a las mujeres frente al sepulcro, “nosotros, como ellas, le tenemos miedo a la esperanza y preferimos acovacharnos en nuestros límites, mezquindades y pecados, en las dudas y negaciones que, bien o mal, nos prometemos poder manejar” y agregó: “Ellas venían en son de duelo, venían a ungir un cadáver… y se quedan en eso; así como los discípulos de Emaús se encapsulan en la desilusión. En el fondo, le tenían miedo a la alegría”.

En esta noche de vigilia, el primado alentó a decirse unos a otros: “No tengas miedo, no temamos; no esquivemos la certeza que se nos impone, no rechacemos la esperanza. No optemos por la seguridad del sepulcro, en este caso no vacío sino lleno de la inmundicia rebelde de nuestros pecados y egoísmo. Abrámonos al don de la esperanza. No temamos la alegría de la Resurrección de Cristo”.

Por último, el cardenal Bergoglio invitó a pedir a la Virgen que “como primera discípula, nos enseñe a perseverar en la vigilia, nos acompañe en la paciencia, nos fortalezca en la esperanza; le pedimos que nos lleve hacia el encuentro con su Hijo Resucitado; le pedimos que nos libre del miedo, de tal manera que podamos escuchar el anuncio del Ángel y también salir corriendo… pero no de susto sino para anunciarlo a otros en esta Buenos Aires que tanto lo necesita”.

 

Aica

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