Buenos Aires, 19/10/2017, edición Nº 1800

Belgrano: el Museo de Arte Español Enrique Larreta reabre con espacios renovados

Tras estar nueve meses cerrada por reformas, la casona española ofrecerá una mejor experiencia al visitante.

(CABA) “Eres tú, pero otra eres”, escribe la poeta Ada Negri en su poema “Mi juventud”. Lo mismo podrán decir los habitués del Museo de Arte Español Enrique Larreta sobre la casona en el barrio de Belgrano en la que vivió el escritor, diplomático y coleccionista cuando vuelvan a visitarla a partir de este viernes.

Ese día, después de nueve meses de haber permanecido cerrado por trabajos en su interior, el edificio construido en el siglo XIX en la esquina de Juramento y Vuelta de Obligado volverá a abrir su gran portón de madera verde al público. Unas horas antes, pasado mañana, a las 19, se hará la reinauguración oficial con autoridades del gobierno porteño -del que depende el museo- y un grupo de invitados.

Con sólo ingresar se advierten el cambio en la iluminación, el color de algunas paredes y la ubicación de las obras. Pero aún no se puede percibir el cambio más importante: el sistema de climatización. Encender los cuatro nuevos equipos, que se instalaron en el subsuelo, llevará al menos tres meses.

Un nuevo guión museográfico dispone ahora 230 piezas de las 1500 que componen su patrimonio, enfocado en resaltar la figura de Larreta en sus variadas facetas. En una sala se reúnen objetos personales y textos que lo presentan como autor de La gloria de Don Ramiro; como embajador en Francia, y coleccionista de arte español de valiosas pinturas, esculturas, cerámicas y muebles.

El espacio donde hasta el año pasado funcionaba la tienda volvió a su función original: es el recibidor de las visitas. Allí se destaca una de las joyas del Museo: el Retrato de Enrique Larreta pintado por Ignacio Zuloaga en 1912.

También luce remozado el espacio para el Retablo en Honor a Santa Ana, hecho en 1503 en el estilo gótico tardío que floreció en España en época de los Reyes Católicos. Se retiraron las alfombras que cubrían paredes y techo y se instaló una tablet con un instructivo sobre los retablos.

La puesta en valor de la casona incluyó también la reparación de zócalos y paredes y la modernización de los sanitarios. Artesanos argentinos trabajaron en la reposición de piezas cerámicas faltantes o rotas en el piso del patio central. En cambio, los ladrillos del piso del pórtico, que se levantó entero para instalar los equipos de climatización, se importaron de España porque, según dijo la nueva directora del museo, Delfina Herrera, no encontraron en el país quien los hiciera del estilo original.

El sistema de frío-calor “se irá prendiendo paulatinamente hasta llegar a funcionar las 24 horas dentro de unos tres meses. Esto es clave para la conservación del patrimonio, muy delicado por su variedad y antigüedad”, aseguró a La Nación Valeria Keller, quien, como gerente operativa de museos de la Dirección General de Patrimonio, Museos y Casco Histórico, tomó las riendas del proyecto de reformas iniciado por Nicolás Helft, anterior director del Larreta.

Helft había sido designado a mediados de 2014 por el entonces ministro de Cultura porteño Hernán Lombardi después de que el museo permaneció acéfalo por dos años. Y renunció en febrero pasado a raíz de diferencias de perspectivas con Guillermo Alonso, actual director de Patrimonio. “Estoy feliz de haber hecho mi trabajo. Cerca del 70% de lo que se gastó fue obtenido a través de un proyecto de mecenazgo que yo gestioné”, dijo Helft en referencia a los ocho millones de pesos invertidos mediante esa vía de financiación. El Ministerio de Hacienda de la ciudad puso el resto: unos seis millones de pesos. Solamente las luces costaron US$ 75.000. Se trata de luminarias Erco, “que permiten controlar la luz desde los estándares de conservación en exhibición en forma individual a cada pieza en función de si es de papel, piedra, madera o tela”, explicó Keller.

Herrera, a cargo del Larreta desde fines de marzo, planifica para su gestión muestras temporarias que entren en diálogo con el patrimonio del museo, “una colección muy anómala en Buenos Aires“. NR


Fuente consultada: La Nación

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