Barracas, una usina de arte callejero

Barracas, una usina de arte callejero

(CABA) Ahí están las Bicicletas que pintaron los argentinos Mart Aire y Pol Corona rodando por 400 metros de paredes de la empresa Sullair. Livianas y alegres, como un lindo sueño.

Son bicis como las que Mart usaba de chico y, según contó, reaparecieron cuando lo convocaron para crear en el Patronato de la Infancia, abandonado, sórdido, en 2010. Dijo que pensó en los chicos de ahí, en qué les habría pasado y en la propia infancia hasta que, al fin, dibujó dos círculos enormes en la pared y arrancó el trabajo. (Y así nació esa bici como una de sus “marcas”).

Después, en otros círculos como aquellos, Pol abrió “ventanas” a paisajes diversos. En general, cálidos. Como unos mates entre amigos en casa.

“La obra final, por ahí, es un poco un símbolo de esos deseos que te ponen en movimiento”, dice Pol.

Seguro, lo es del circuito de arte callejero que impulsa el área de Sullair Cultura y coordina él entre –más o menos– Goncalves Días, Villarino, Santa María Del Buen Ayre y Luján, Barracas. Es decir, la Ciudad y el Riachuelo.

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Ese circuito incluye obras en Sullair y otras empresas. En casitas, como la de la “abuela Susi”, en Goncalves al 1142, intervenida por una composición abstracta y feliz del argentino Zosen y la japonesa Mina, Calle Alegría (2014) .

E incluye un pez-dragón que encandila en Sueño de soñadores (2015), del grupo Colectivo Licuado y Alfalfa, y una chola que cose en una máquina que dice slave (esclava) en Trabajo Golondrina (2014) , del colombiano Guache.

Por eso, no es raro que la propuesta tienda puentes entre los vecinos y el barrio. La gente y el lugar. Que Julio Couso, el dueño de la vidriería, esté contento “porque no sólo el frente era un desastre y quedó lindo y los clientes lo notan fácilmente, si no porque hasta viene gente a mirarlo”. Ni que un empleado de Sullair considere que las bicis pintadas “te acompañan hasta el trabajo”.

Tampoco es extraño que ya atraiga turistas internacionales. Y que se haya compilado, en parte, en el libro Siete murales que se presenta este sábado 19, a las 11, en el Centro Metropolitano de Diseño (Algarrobo 1041).

Por todo eso y porque deja claro que, como sostiene Anahí Traba, de Sullair, “un muro sin pintar encierra tu propiedad pero uno pintado, convoca”. A mirar, mirarse, mirarnos.

Dato: El sábado a las 19 las 13 se inaugurará una muestra con trabajos vinculados a este circuito de arte callejero en Villarino 2293. Se podrá visitar de jueves a domingos de 14 a 19 hasta el 17 de diciembre, gratis. Es en una casa, toque timbre.

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Posible recorrido:

1) “Sueño de soñadores”. Fue realizado en 2015 por los uruguayos de Colectivo Licuado (Camilo Núñez y Florencia Durán) y Alfalfa (Nicolás Sánchez). El gran pez-reptil, ondulante, y los chicos que se sostienen de sus “riendas” evocan el viaje de para salvar la imaginación de “La Historia sin fin”, novela de Michel Ende, filmada al menos tres veces desde la década de 1980. En Santa María del Buen Ayre, casi Luján. Fantástico.

2) “Aprendiendo a volar”. El chileno Charquipunk y Simon Mrl lo pintaron en 2012 a lo largo de una larga cuadra. “Con una garza como protagonista, una de sus propuestas es invitar a mirar, desde el arte, lo natural”, cuenta a Clarín Charquipunk, de visita en Buenos Aires. La figura humana, que vuela a lo largo de la pieza, va guiando la lectura: desde el despegue hasta que se pierde; tal vez, en el cielo de la tarde. Arranque en Pedro de Luján 2500.

3) “Manada local”. Fue creado en 2014 por los argentinos Jaz y Pastel bajo el puente de Pedro de Luján 2380. La multitud de hombres-bestias es obra del primero de los creadores y las flores agigantadas, inspiradas en las que crecen, silvestres, alrededor, son de Pastel. La obra sigue enfrente, con otra aglomeración similar pero pintada en tonos fríos en vez de cálidos. La dualidad es una clave de este trabajo.

4) “Ojos que no ven, coraxón fuerte”. Obra de otro argentino, El Marian, de 2014, muestra un chico de la calle durmiendo, rodeado de perros, con un pomo con pegamento para inhalar. Con ternura, exhibe lo que duele mirar. En Luján 2318.

5) “Bicicletas”. Fragmento del gran mural pintado entre 2013 y 2015 por Mart Aire, autor del ciclista, y Pol Corona, de los mundos que giran sobre sus ruedas. Reaparecen a lo largo de 400 metros de paredes que rodean a la empresa Sullair. Se puede empezar a pedalear en Goncalves Días al 1.100.

FUENTE: CLARÍN
Por Judith Savloff

S.C.