Buenos Aires, 26/06/2017

Bajollave, una propuesta gourmet a puertas cerradas

El restaurant responde a la tendencia de abrir la casa al público para comer en un ámbito íntimo.

(CABA) Cercano a la histórica Plaza de Mayo, en un edificio antiguo, se presenta la particular propuesta gastronómica de Bajollave, un restaurante a puertas cerradas, ubicado en la Avenida de Mayo y Lima. Ofrece un menú gourmet para degustar delicias culinarias innovadoras en un ambiente tranquilo, íntimo y relajado. El comercio se desarrolla en una planta única con capacidad para 40 comensales, allí se destinó una inversión superior de 100.000 pesos, sobre todo para emplearlos en el horno industrial y las heladeras.

La decoración de Bajollave es el equilibro entre antaño y moderno, en un edificio de época, en el cual se mantuvieron detalles fundamentales como los vitreaux de algunas puertas, las molduras del techo y algunas piezas de decoración que pertenecieron a la familia de los dueños. Todo estos detalles se combina con una enorme biblioteca, el cómodo sillón del living y las obras de arte que visten las paredes, lo cual logran el ambiente para que uno se sienta como en su casa, aún fuera de ella.

Este formato de negocio se caracteriza por la atención personalizada por sus propios dueños y en la calidez de su ambiente, que también se destaca por su pasión en recibir y conocer gente de todas partes del mundo. En el presente empieza a consolidarse esta posibilidad de comer en un ámbito íntimo.

“Bajollave es como estar sentado en el living de la casa de un amigo, donde uno puede disfrutar comer de forma armoniosa, rodeado de buena música, muy buena comida local, tragos y obras de arte”, expresó Juan Pablo Corti, uno de sus dueños.

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La propuesta gastronómica está a cargo del chef Juan Manuel Marchueta. El menú se compone de tres y cuatro pasos: una o dos entradas, plato principal, postre, acompañados por bebida y café. Se puede hacer un recorrido gourmet a través de un tapeo o una cena acompañada de la mejor selección de vinos argentinos.

“En cuanto a los platos, se destacan las ensaladas tibia de papines, langostinos, crema de ajos, mix de verdes y almendras crocantes, pescas del día, carnes y pollos, paté de hongos, salteado de papines, brócoli y calabaza y los postres como crumble de peras, cremoso de chocolate, galleta de mandarina, helado de café o frutas fileteadas“, explicó Eduardo Buery, otro de sus dueños.

Además, es un restaurante donde se pueden realizar encuentros sociales y corporativos. Se utiliza también como un espacio para clases de tango y degustaciones de vinos. “Para acompañar y crear el ambiente, distintos artistas de la escena local exponen sus cuadros en las paredes de este restaurante”, agregó Corti. “Al trabajar con reserva previa, ya recibimos al cliente por su nombre y de forma personalizada. Es una manera distinta y mucho más original de salir a cenar”, amplió Buery.

Bajollave funciona todos los días, con turnos al mediodía y noche. El departamento es de una tía abuela de los dueños, que también brindó parte del mobiliario. “La idea de esta propuesta se orienta a recibir grupos grandes en una casa para que puedan disfrutar de un momento privado”, dijo Corti. Y Buery concluyó: “Recibimos grupos de extranjeros, que se fascinan con la idea de comer en la casa de un argentino, compartir recetas con el chef y conocer mejor nuestras costumbres”. NR

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Fuente: La Nación

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