Buenos Aires, 16/08/2017, edición Nº 2075

Baja de propietarios porteños: uno de cada tres vecinos alquila

Por falta de créditos y la pérdida del poder adquisitivo, el fin de la casa propia se volvió utopía en la Ciudad y en los últimos 10 años crecieron 34% los inquilinos. (CABA) El número de inquilinos sobre el total de hogares de la ciudad de Buenos Aires sigue en alza: según números porteños oficiales, el32,1% de los hogares de la Ciudad están ocupados bajo el modo alquiler. El porcentaje...

Por falta de créditos y la pérdida del poder adquisitivo, el fin de la casa propia se volvió utopía en la Ciudad y en los últimos 10 años crecieron 34% los inquilinos.

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(CABA) El número de inquilinos sobre el total de hogares de la ciudad de Buenos Aires sigue en alza: según números porteños oficiales, el32,1% de los hogares de la Ciudad están ocupados bajo el modo alquiler.

El porcentaje de inquilinos sobre el total de hogares viene creciendo en forma sistemática. En 2003 eran el 23,9%. En los últimos diez años, el número de inquilinos creció un 34%, según Clarín.

Lo paradójico es que todo se dio en medio de un boom de la construcción, que encerró varias particularidades. Fue un boom sin crédito hipotecario y sin endeudamiento por parte de los constructores. Buena parte de las nuevas viviendas se construyeron a fuerza de ahorros de la pequeña parte de la sociedad que tenía excedentes y que no le interesó ni el plazo fijo ni el dólar. Al menos mientras el dólar se mantuvo quieto o se accedía al billete en libertad.

El cepo cambiario, de octubre de 2011, frenó todo. Se desplomó tanto la venta de viviendas como la construcción.

Tiempo atrás, el economista Eduardo Levy Yeyati resumió de manera muy clara a qué nos enfrentamos. Dijo que “el potencial propietario que no califica para la hipoteca, alquila y se endeuda con el banco para comprarse el auto. Todo esto para beneficio de unos pocos proveedores (los mismos beneficiarios, casualmente, de la maquila fueguina o demás regímenes especiales de protección) y en detrimento de la distribución de la riqueza”.

Lo de la distribución de la riqueza se explica porque el inquilino (a falta de ladrillos) invierte en bienes que se deprecian rápidamente.

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