Buenos Aires, 25/11/2017, edición Nº 1837

Avenida de Mayo, una calle repleta de arte y cultura

Te mostramos los rasgos más destacados de esta icónica avenida

(CABA) Vale la pena explorar los rasgos de la Avenida de Mayo. Las ventanitas del Hotel Chile (1904), sus curvas, sus mosaicos con flores pintadas y sus hojas talladas en el hierro de los balcones, es decir, aquello que queda de uno de los mayores ejemplos de art nouveau en la Ciudad (menos exuberante que el original, que en parte se quemó en 1988, con su corona ondulante, tan distinta a todo lo conocido que se la definió con el vago adjetivo de “oriental”).

También están las figuras humanas, un poco rígidas, geometrizadas, que parecen nacer de troncos en la fachada de la ex sede del diario Crítica (1926), un tipo de art decó–dicen expertos–, singular y pionero, diseñado por los húngaros Jorge y Andrés Kalnay.

Italianos, franceses y húngaros, entre otros, juntos, en la avenida más española de Buenos Aires. La que albergó en el Castelar Hotel (1929), otro ícono, a Federico García Lorca. Ese poeta escribió que notaba en la Ciudad “algo inconfundible y original, en medio de sus mil razas”. Será por eso que tantos consideran que la Avenida de Mayo resume tan bien al crisol porteño clásico.

Posible recorrido:

1) Clásico de vanguardia

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La sede del Castelar Hotel fue diseñada por el arquitecto italiano Mario Palanti –autor del Barolo–, construida por el ingeniero José Pinzone e inaugurada en 1929. Trajeron sus mármoles desde Italia y los combinaron con lámparas de bronce y alabastro. El comedor, ya en esa época, estaba refrigerado (con hielo y cañerías especiales). Y en 1955 abrió un spa para hombres (ahora hay también para mujeres).

Hoy, a todo aquello, aggiornado, le suma historia. En 1933, hospedó durante seis meses al escritor español Federico García Lorca. “Se asomaba al balcón, miraba Avenida de Mayo y se inspiraba”, contaron allí. Su habitación, la 704, está abierta al público como museo, con visitas guiadas (poemas y coplas cantadas en vivo) los miércoles a las 19 (informes e inscripción al 4383-5000/9, interno 233. Entrada general: $ 120). También en los ’30 funcionaba una peña, El Signo, por la que andaba Borges. Fue, además, lugar de encuentro y anuncios de políticos.

 

 

2) De Grecia a Buenos Aires

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Avenida de Mayo y Salta. Mire arriba. Esas chicas son cariátides, es decir, según un mito, descienden de las seis doncellas que sostienen un templo de la Acrópolis de Atenas. Acá apuntalan el balcón del primer piso en la ochava del edificio que construyó en 1906 el arquitecto italiano Gerónimo Agostini –quien levantó el Savoy, en Callao 181–para el Hotel París (150 habitaciones y cúpula con mirador, descuidada y luego demolida). Hoy, abajo funciona un restorán y arriba, oficinas.

3) Diseño nouveau

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El Hotel Chile fue construido por el arquitecto francés Louis Dubois en 1904 y se lo consideró ejemplo clave del art nouveau local. Tuvo una cúpula de formas sinuosas, tipo “oriental”, que se perdió en un incendio en 1988. Pero quedan huellas modernistas, joyitas a detectar, como los mosaicos que muestra la foto y otros con flores. Balcones redondeados y hojitas en las barandas y la herrería también son típicas de ese estilo. Al 1297 de al avenida.

4) “Palacio” Crítica

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Así se conocía a este edificio, inaugurado en 1927, como sede del diario fundado, bajo ese nombre, por Natalio Botana. La sede fue creada por los hermanos y arquitectos húngaros Jorge y Andrés Kalnay. Y, dada la geometrización del diseño, especialistas lo consideran art decó. Se cuenta que Andrés se encargó de la decoración, en la que se destacan elementos aztecas y de otros orígenes precolombinos. Algunos rasgos se pueden buscar en las esbeltas figuras humanas que parecen brotar de la tierra, en la fachada. El periódico se publicó desde 1913 hasta 1962 y luego lugar se convertiría en dependencia policial. Al 1333 de la avenida.

 

5) Arquitectura literaria

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El Barolo fue construido en 1919-23 por el arquitecto italiano Mario Palanti. Casi nadie cuestiona que se basó en La Divina Comedia, de Dante Alighieri (1265-1321). Por ejemplo, mide 100 metros, la misma cantidad de cantos que esa pieza (fue el más alto de América latina y de la Ciudad hasta 1935, cuando lo desplazó el Kavanagh) y se lo puede recorrer desde la planta baja, “infierno” en la obra, hasta el faro, “paraíso”.

También tiene influencias neogóticas, del templo hindú Rajarani Bhubaneshvar (siglo XII) en la cúpula e incluso masónicas. De hecho, el historiador de la arquitectura Carlos Hilger lo definió como el gran ejemplo local de la “arquitectura esotérica” de principios del siglo XX. Al 1370 de la avenida, maravilla. NT

Fuente: Clarín

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