Buenos Aires, 22/10/2017, edición Nº 1803

Avenida Callao: una cuna de tesoros arquitectónicos

La mítica avenida tiene edificios que remiten a algunas de las más grandes ciudades del mundo como París o New York

(CABA) Cono edificios clásicos y modernos, la Avenida Callao es un obra de arte viviente. Diversos estilos arquitectónicos conviven en una de las calles más famosas de la Ciudad de Buenos Aires siendo así un gran “espectáculo” visual. Detalles en los edificios remiten a París o New York dándole a la zona un aire único. Porque algunos edificios descomunales aún funcionan como una invitación a viajar a Buenos Aires, la París latinoamericana. NT

Posible recorrido:

1) “Aguiluchos”

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Este edificio fue construido en el 1900 por los franceses Vicente Colmegna y Emilio Hugé para una compañía de seguros. Sus rasgos clave son neoclásicos. Pero la gracia de la coronita de la entrada, elegante y desacartonada, es modernista. En 1927, en la planta baja, abrió la confitería y restorán L’Aiglon, aguilucho en francés. Pasaron políticos que iban o venían del Congreso. Artistas. Y en 2011 cerró. Hoy funciona una cadena de cafés norteamericana. Mire a los costados antes de entrar: dos aguiluchos dorados siguen dando la bienvenida. En Callao 98.

 

2) Modelo neoyorquino

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El zoom no deja dudas. Esta estatua se inspira en la de la Libertad. Decora la entrada de la escuela Sarmiento, inaugurada en 1886. Funciona en el edificio realizado por el arquitecto italiano Carlos Morra (1854-1926), con rasgos de neorrenacimiento de ese país. Esta figura no está sola, como la colosal dama de Nueva York. La rodean una alegoría de las artes (con lira) y del saber (con libros) y el escudo nacional argentino. Al 450.

Esta no es la única estatua de la libertad porteña. Hay otra entre 11 de Septiembre y La Pampa, Belgrano. Según el Ente de Turismo de la Ciudad, ésa es una copia a menor escala de la de EE.UU. realizada por su mismo autor, el francés Frédéric Bartholdi. Tiene el sello de la empresa de fundición “Fondu por Le Val D´Osne 68, 8 rue Voltaire, París”. Y fue comprada por la ex Municipalidad junto a otras obras.

 

3) Fantasía moderada

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¿Es una aguja? ¿Un cono? ¿La versión de una torre de un castillito de cuento, como los del valle del Loire, en Francia? La cúpula, esbelta, se adueña ya de lejos de la esquina de Callao 499 y sugiere distintas asociaciones a medida que uno se acerca. El edificio fue obra del proyectista Oscar Schoo Lastra y los constructores Parodi y Figini. Fue inaugurado en 1924 para uso residencial y comercial. El academicismo, otra vez, manda. Parece gigante pero tiene diez pisos, sí: altísimos. Los ventanales netos se destacan en la fachada sobria. La herrería decora, con mesura siempre.

4) Reliquia

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La Iglesia del Salvador, una de las más importantes de la congregación jesuita –del Papa Francisco– fue construida por el arquitecto Pedro Luzetti, al lado del Colegio del Salvador. Empezó en 1870 y 6 años después se inauguró, aunque le faltaba revocar. Tiene rasgos italianos. La simetría, las columnas, los mármoles. Y, en la fachada, pinturas con destellos bizantinos. Cuenta con dos torres con 4 campanas de 80 kilos y una, con un reloj de 1896. En 2001 comenzaron a restaurarla. Algunos vitrales ya volvieron a maravillar. Pero falta. Al 592.

 

5) Los Galgos

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Este bar fue fundado en 1930 por un asturiano fanático de las carreras de perros y en 1948 pasó a manos de la familia Ramos. Don Horacio, quien lo llevó adelante durante 65 años, decía: “Este es un bar de café, sánguches, picadas y punto”. Murió en 2014 y el local cerró. Pero meses después fue comprado y sus nuevos dueños decidieron preservar la estética y modernizar la carta. Hay un menú de mediodía (con plato, cerveza o bebida sin alcohol y café ) a $175. Se puede sumar el postre por $40. El café vale $32 en la barra y $35 en la mesa, y el mate cocido, $40. Para los dulceros, la porción de alfajores rogel, caseros, con masa crocante, mucho dulce de leche y merengue ultra cremoso, a $50, es ideal. Al 501.

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