Buenos Aires, 25/09/2017, edición Nº 1776

Avanza la construcción del polémico “techo verde” sobre la Villa 31

A la malla metálica que cruza la autopista Illia, le sumaron maceteros y un sistema de riego. La obra fue presentada como "protección ecosustentable".

(CABA) Avanza en la autopista Illia una obra polémica, necesaria para muchos vecinos de las Villas 31 y 31 Bis, pero también rechazada por otros. Techo le dicen algunos; protección, la llaman otros. Se trata de una intervención que “cose” de un lado a otro la traza de esta vía rápida: son tensores de metal que buscan atenuar la caída de objetos de todo tipo desde la autopista y también limitar el crecimiento en altura. A metros de las estaciones de trenes y ómnibus de Retiro, ambos asentamientos –los más antiguos de la Ciudad– no paran de crecer. Se estima que viven 40 mil personas y ya hay construcciones con siete plantas.
La obra, que se lleva a cabo a través del Programa de Mejoras de las villas 31 y 31 Bis (dependiente del Ministerio de Desarrollo Económico), arrancó a fines de julio. Se colocó una protección metálica horizontal, en el tramo del centro de la curva que tiene la autopista. Se trata de tensores que cruzan de un lado a otro de la traza. También, maceteros lineales y transversales y un sistema de riego, que funciona con aguas grises.

Como sucede en otras calles de la Ciudad, la gente en la autopista tira de todo: paquetes de cigarrillos, monedas, encendedores y hasta botellas. Y el rodamiento de los vehículos, también genera desprendimientos: trozos de metal, restos de caucho y las tazas de las ruedas. “Cualquier cosa que caiga desde arriba, a velocidad, se transforma en un proyectil. Algunos vecinos se quejan porque entienden que se trata de un obra para limitar el crecimiento de la villa hacia arriba, pero yo los invitaría a que se muden a este barrio”, dice Jorge Sanabria, vecino en el barrio que se conoce como Bajo Autopista.

Ambas villas poseen 9 barrios reconocidos dentro de la ley que ordena urbanizar el asentamiento.
Desde la Corriente Villera Independiente criticaron enfáticamente esta obra: entienden que los “funcionarios buscan poner la pobreza debajo de la alfombra para que no se vea. Estamos en contra de los muros, los cercos perimetrales y también de este techo“, dijeron. En estos últimos años la Ciudad realizó diversas obras para minimizar el impacto en la convivencia entre la autopista y la villa.

“Las fotos que los medios pueden tomar, lo que ven los vecinos desde sus casas. Todo muestra que no se trata de un techo, es una protección, no tiene ni chapas, ni lonas, ni nada que tape la visual”, argumenta Gonzalo Mórtola, al frente del Programa de Mejoras.

Con el tiempo, la idea es que las plantas crezcan y “mejorar la visual de la autopista, la aislación acústica y disminuir la contaminación ambiental”, explicaron desde el Gobierno porteño, que esta a cargo de la obra junto a AUSA, la empresa de la Ciudad que administra y construye la extensión de la red de autopistas. El tramo comprendido se inicia 1,5 kilómetros más adelante del peaje en sentido hacia el Centro, se extiende 300 metros y finaliza en un pilote de hormigón que ya fue revestido en madera y que la próxima semana debería quedar iluminado con leds durante la noche.

El pilote fue parte de un proyecto inconcluso de la dictadura militar en los años 70, que pretendía construir seis autopistas interconectadas. Una de ellas iba a ser la Ribereña, que iba a correr por la zona de la Costanera Sur y a empalmar con la Illia. Ahora el arquitecto Ramiro López Saubidet diseñó una cruz Tau franciscana, “en honor al mensaje de humildad del Papa Francisco”, explicó. Al pilote se le colocó una estructura metálica y luego se revistió con durmientes.

“Estas obras nos distraen de las cosas importantes. Estamos polemizando detalles inútiles; una cuestión de decoración y no lo importante, que son los problemas de la gente. Acá la gravedad está en el hecho de que vivan familias debajo de la autopista, sin embargo, se pretende poner el foco en cómo se ve la villa desde la autopista. Con el proyecto de urbanización, el bajo autopista desaparece y se transforma en parque. En tanto, a esos vecinos se los relocaliza”, opinó el arquitecto Javier Fernández Castro, quien trabajó en el proyecto de urbanización de la villa, una ley que se votó en la Legislatura porteña, pero que aún no se implementó. El vecino César Sanabria, coincide con Castro: “Hay muchas cosas mas importantes para llevar a cabo, lo que quieren es impedir las construcciones en altura. Pero en el barrio lo que necesitamos es un hospital, escuelas“, reclamó.

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Fuente: Clarín

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