Buenos Aires, 21/07/2017

Aumentan los servicios para sacar los piojos

Este servicio, que se ofrece por $400, está siendo furor

(CABA) En Europa y en Estados Unidos, se convirtió en un nuevo servicio de salud. Las empresas que ofrecen eliminar los piojos de la cabeza de los chicos en menos de una hora, en un consultorio, se multiplicaron. Así, les ahorran a los padres el esfuerzo casero y la peregrinación por farmacias preguntando por nuevos productos, que a veces no saben con precisión cómo aplicar. La clave: el ahorro de tiempo, en una época en que mamá y papá trabajan. En Buenos Aires también hay opciones que van en ese sentido, con precios que parten de los $ 400 y varían según el largo del cabello de los nenes.

En la Asociación Argentina de Lucha Contra la Pediculosis ofrecen el “retiro de piojos y liendres”. “El procedimiento dura alrededor de 45 minutos. Usamos una crema y luego despegamos piojos y liendres con el peine fino, todo controlado por pediculicistas”, dice Sofía De Rose, de la entidad. El chico vuelve a su casa liberado del problema, sin el riesgo de lastimarse por no estar habituado al uso del peine fino.

“Es clave educar al nene y a los papás para que tomen precauciones y no vuelvan a contagiarse. Por ejemplo, les recomendamos usar la crema y el peine fino tres veces por semana, antes o después de bañarse, como un control que debe mantenerse”, señala.

En Pilar, en un consultorio pediátrico, también ofrecen el servicio. “Hacemos la puesta a cero, para que no quede ni una liendre en la cabeza”, explica Daniela Bado, directora médica de Lice Solution. “Se aplican cremas que no tienen tóxicos”, subraya.

Después, llega la hora de la prevención. Entre los consejos se cuentan cambiar la ropa de cama, tener cuidado al compartir vinchas o gorros, así como manejar con cuidado los residuos que quedan luego de pasar el peine fino. No hay que tirarlos, sino envolverlos en una bolsa segura y cerrarlos herméticamente.

Los especialistas explican que el mayor nivel de contagio se da al acercar dos cabezas. Estos parásitos no vuelan, ni saltan, pero sí pueden trasladarse cuando se tocan dos cabelleras, en los típicos juegos infantiles. Aunque existe una mayor preocupación colectiva cuando empiezan las clases, los piojos pueden contagiarse en cualquier época del año. Viven en las cabezas, dónde succionan sangre, y el contagio se da por igual en una colonia de verano, en la escuela, así como en dentro del grupo familiar. “No viven más de 48 horas fuera de una cabeza”, precisa Bado. “Por eso, los lunes no hay piojos en ninguna escuela”, describe. NT

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