Buenos Aires, 12/12/2017, edición Nº 1854

Aumentan las tasas para financiarse con tarjeta de crédito

El aumento de tasas que convalidó el BCRA para las Lebac se trasladó también a los créditos personales y prendarios.

La política monetaria de la nueva gestión al frente del Banco Central, que se inició la semana pasada con el levantamiento del cepo cambiario y el control del dólar, terminó por convalidar un ajuste hacia arriba de todas las tasas de referencia del sistema financiero.
A diferencia de la administración kirchnerista, ahora se eliminaron los topes regulatorios y los costos de los préstamos que dan los bancos al consumo sufrieron en estos pocos días un ajuste de entre 7 y 10 puntos porcentuales.
En junio del año pasado, el Central había impuesto un tope a las tasas de interés que cobraban los bancos por los préstamos personales y prendarios, y también sobre las tasas que cobraban por el financiamiento de los saldos de tarjeta de crédito.
A partir de estos cambios, las líneas personales pasaron de tener una tasa nominal promedio del 37% anual a una del 47%; las prendarias, del 25% al 32%; y el financiamiento a través de tarjetas de crédito se encareció desde el 41% hasta el 48% anual.
Las nuevas tasas con las que se empezaron a otorgar estos créditos anticipan que las colocaciones serán menores en los próximos meses y que habrá una contracción en el mercado.
Hasta mediados de diciembre, según datos de la autoridad monetaria, los créditos en pesos al sector privado registraban un crecimiento del 5,3% mensual y los asociados a líneas comerciales al 7,2% mensual.
En las áreas de activos de los bancos consideran que la suba de tasas tendrá un efecto disuasivo sobre la demanda y esperan una reducción en el volumen de los desembolsos.
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“La suba de tasas pasivas tiene por finalidad quitarle presión al dólar, aunque la contracara es el encarecimiento del crédito y su efecto sobre el nivel de actividad. De ahí deriva la importancia y lo delicado del manejo de tasas que proponga la Autoridad Monetaria en los meses que siguen”, comentó el economista Joaquín Berro Madero en el último informe de Fundación Mediterránea.
Los motivos del encarecimiento del crédito responde a la eliminación de los topes de tasas de préstamos al consumo que resolvió el Central; y el aumento del costo de fondeo que empezaron a sentir los bancos a partir de la suba en las tasas de referencia de la Lebac.
En el caso de las tarjetas de crédito, el “revolving” (financiamiento mes a mes) es el que más impactará en el bolsillo. Quienes pagan solo el mínimo de la tarjeta se exponen a una tasa variable, aunque se cree que “no se asfixiará” a los consumidores, ya que se trata de un negocio importante para los bancos.
Se cree que la política de tasas altas podría mantenerse al menos tres meses más. Para el mediano plazo existe una expectativa de tasas más bajas. Desde las entidades recordaron que son los préstamos nuevos los afectados, ya que quien tomó uno a tasa fija no sufrirá modificaciones.

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