Buenos Aires, 26/04/2017

Aumenta el miedo al meme

Muchas marcas y famosos ahora buscan evitar el rídiculo virtual que generan estas cargadas gráficas creadas por los usuarios que se viralizan por las redes sociales

(CABA) En el mundo de la publicidad, el espectáculo y la política nació un nuevo susto: el terror al meme, esos fotomontajes que en segundos se comparten en las redes sociales y se burlan de un producto o de un personaje del momento. “El miedo al meme es un fenómeno relativamente nuevo. En las reuniones en las que se trabaja para lanzar un producto nuevo o poner en marcha la comunicación de un contenido, como los afiches de una obra de teatro, enseguida se escucha: ‘Cuidado, no vayamos por este lado porque se nos puede volver en contra en las redes’”, explica Pedro Saleh, productor de contenidos vinculado al mundo de la publicidad.

Los creativos anónimos que divulgan esas imágenes burlonas y virales no tienen piedad: se compartieron hasta el exceso chistes gráficos de todo tipo. Algunos tenían en el eje a Chano, el cantante de Tan Biónica, minutos después de chocar su camioneta contra varios autos. Otros involucraron a figuras políticas, como Elisa Carrió, y los más recientes ironizaron sobre el lateral de River Gabriel Mercado, flamante goleador de la Selección.

Con la consigna de evitar el efecto boomerang y que una marca no caiga en el desprestigio, ahora los expertos en marketing tienen que afinar el equilibrio. ¿El afiche de un programa de TV o el nombre de un jabón para la ropa terminará usándose como chiste sobre la actualidad de un político denunciado por corrupción? Como apunta un publicitario, “lo neutro es enemigo del impacto, clave a la hora de comunicar, por lo tanto hay que asumir desafíos aunque puedan generar problemas”. No todos los “rebotes” pueden preverse.

Otra polémica de la era de los memes tuvo como eje a la página Eameo, que comparte fotomontajes de humor en Facebook, Twitter e Instagram. Irreverentes, entre sus víctimas habituales se encuentran figuras de todo el arco político.

En la semana, Facebook suspendió por algunas horas la cuenta de Eameo por la denuncia de varios usuarios. Fue luego de que se publicara un meme del periodista Luis Majul en el que se lo veía con una vincha que decía “Maury”, en alusión a un supuesto apoyo al Presidente. Rápidamente, el protagonista le bajó el tono a la polémica. “Son pibes muy divertidos. Me dijeron que hicieron una broma conmigo y me pareció muy divertida”, dijo en la radio y señaló que él no había pedido que bloquearan la cuenta.

En la era de la viralización, el rebote es inmediato. Lo explica Fabián Maison, director de la Licenciatura en Publicidad en la Universidad Argentina de la Empresa (UADE): “No solo se pueden recibir cargadas al instante, también críticas serias. Y eventualmente elogios. La gente tiene la posibilidad de hacerse oír de inmediato. Los publicitarios y nuestros clientes tenemos que tener muy en claro eso y estar listos para responder, ajustar, perfeccionar o lo que haga falta, con la misma rapidez”.

Incluso la denuncia virtual para una empresa que no cumple con lo prometido puede acortar el camino a un resarcimiento. Va un ejemplo que contó un experto en marketing: “Un amigo pidió una pizza que llegó con un manchón negro sobre el queso. Llamó a la cadena de pizzerías y no le dieron respuestas concretas. Subió la foto a las redes, el reclamo se viralizó, y a las pocas horas un gerente lo llamó para disculparse”. NT

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