Buenos Aires, 17/10/2017, edición Nº 1798

August Ortmeyer: “Colectivo, subte o tren, pero que el sistema de transporte funcione bien”

Un experto alemán en movilidad contó cómo mejoró el tránsito en Berlín con la expansión y eficiencia del transporte público.

(CABA) El problema del transporte en Berlín, capital de Alemania, parece estar resuelto. Una red que recorre 144 kilómetros de subte con diez líneas y 170 estaciones es el soporte principal de un sistema que integra, además, 18 trenes regionales, 15 trenes rápidos urbanos, 22 líneas de tranvías y 149 de colectivos. La situación, que asoma como el gran interrogante en el debate de las ciudades futuras, es la superpoblación de las grandes urbes. “En Alemania decimos: ¿quién será el último que apagará la luz en las regiones rurales?“, se pregunta August Ortmeyer, gerente de Infraestructura y Política Regional de la Asociación de Cámaras Alemanas de Industria y Comercio (DIHK).

Es la misma realidad de lo que sucede en el mundo. En las grandes ciudades, como Berlín o Buenos Aires, hay mejores posibilidades para todos, distintas empresas para elegir, mejor oferta de cultura y mejores escuelas“, dice, tras participar del VI Foro Megaciudades, que se realizó con la organización de la Cámara de Industria y Comercio Argentino-Alemana (AHK).

August Ortmeyer

-¿Significa un desafío extra al pensar en una más sustentable?

Las grandes ciudades deben resolver sus problemas de recursos, pero en Alemania no es un problema. Estamos bien organizados, aunque debemos mejorar el equilibrio entre la producción de energía y su demanda. En las ciudades futuras hay otro comportamiento de la sociedad civil, con ciudadanos más conectados con la política. Se enteran mejor de lo que sucede y los funcionarios deben justificar por qué deciden las cosas. En Alemania, cada 10 o 15 años se elaborara un programa de infraestructura de transporte y eso provoca críticas y elogios. La información está abierta a las organizaciones y a las personas. Todos se pueden enterar de lo que se está discutiendo o a quién afectará cuando se construya una autopista. Es un proceso muy abierto.

En esos programas, ¿cuáles son las políticas más importantes en transporte y movilidad?

-En Berlín, por ejemplo, mucha gente que vive en las afueras, a la mañana entra y a la tarde se va. Para reducir el flujo de vehículos se debe mejorar el transporte público, ésa es la mejor opción para no usar el automóvil. Contamos con una red ferroviaria (entre tren y subte) muy buena, para la gente que vive a 20, 50 kilómetros o más lejos. Yo vivo afuera, tomo mi coche hasta la primera estación de subte, lo dejo allí y hago 25 kilómetros hasta mi despacho en Berlín. Por eso digo que la situación del tránsito depende mucho de la cooperación entre las afueras y el centro de la ciudad.

-¿Prefiere la red ferroviaria o el sistema de carriles exclusivos?

Puede ser el bus, el subte, el colectivo o el tren, pero la cuestión es que funcione. La única pregunta es: ¿cómo podemos reducir el uso del automóvil? Para esto es necesario ofrecer un transporte público con la mejor calidad. Berlín tiene una red de ferrocarriles que vienen de otras ciudades y una red de subte que no se expande, pero funciona muy bien.

Cuando se sale de los subtes hay buses o tranvías. Los horarios de los distintos medios de transporte están coordinados de tal forma que los pasajeros no deban esperar. Todas las combinaciones están coordinadas. Somos países lejanos, nos separan 15.000 kilómetros, pero pienso que no hay ninguna diferencia entre los retos de los municipios alemanes y los argentinos. Las ciudades son de las personas y de las empresas.

Fuente: Mauricio Giambartolomei en La Nación.

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