Buenos Aires, 17/12/2017, edición Nº 1859

Asunción papal: piden a Macri que revoque el asueto de mañana

A las complicaciones familiares que genera la falta de clases -mañana será un día laborable y es un problema dónde y al cuidado de quién dejar a los niños- se suma la condición laica del Estado porteño. Sin embargo, la medida afecta a todas las escuelas públicas y privadas de la Ciudad. Se prevé que la ceremonia de asunción del nuevo vicario de Roma se extienda entre las 5.30 y...

A las complicaciones familiares que genera la falta de clases -mañana será un día laborable y es un problema dónde y al cuidado de quién dejar a los niños- se suma la condición laica del Estado porteño.

Sin embargo, la medida afecta a todas las escuelas públicas y privadas de la Ciudad. Se prevé que la ceremonia de asunción del nuevo vicario de Roma se extienda entre las 5.30 y las 7.30 (horario argentino).

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(Ciudad de Buenos Aires) La Asociación por los Derechos Civiles (ADC) solicitará este lunes al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires que dé marcha atrás con el asueto escolar decretado para el próximo martes a la mañana con ocasión de la asunción del Cardenal Jorge Bergoglio como Papa Francisco y Sumo Pontífice de la Iglesia Católica.

La ADC considera que dicha decisión viola el principio de neutralidad religiosa del Estado y los derechos de todos los habitantes a la educación laica y a ser tratados igualitariamente, sin ningún tipo de discriminación por motivos religiosos.

El Estado argentino es un Estado laico, al igual que la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. El principio de laicidad o neutralidad estatal se deriva de la Constitución Nacional, de la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires y ha sido fortalecido con la incorporación a nuestro ordenamiento jurídico de diversos instrumentos internacionales de derechos humanos.

En la nota que enviará al Ministerio de Educación y a la Subsecretaría de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural porteños, la ADC sostiene que declarar un asueto en las escuelas públicas y de gestión privada a fin de que la población celebre un acto religioso, no sólo es incompatible con el deber del Estado local de respetar la neutralidad en el ejercicio de la función pública sino que también choca frontalmente con su responsabilidad de asegurar una educación laica en los términos de la Constitución local.

La Subsecretaría de Derechos Humanos fue establecida para promover la integración social, orientar sobre situaciones en las que se estén vulnerando los derechos de toda persona, sensibles a su identidad religiosa, entre otras, afectada por algún tipo de discriminación, exclusión o distinción. En directa aplicación del derecho a la dignidad y a ser diferente, protegidos por la Constitución porteña, esta repartición pública puede adecuar con el Ministerio de Educación su actuación en respeto de las minorías.

El Estado está obligado a la neutralidad confesional en el marco de la educación pública obligatoria debiendo inculcar a los alumnos y alumnas un pensamiento neutral, garantizando, a todos por igual, la libertad de conciencia. Privilegiar una religión por sobre otras genera en los alumnos y alumnas la impresión de que el Estado profesa o se identifica con una creencia religiosa determinada, o cuanto menos, legitima el mensaje de que las concepciones y acciones de tal religión poseen un interés público que prevalece sobre otros sistemas de creencias.

La ADC considera que el decreto cuestionado, al ordenar el asueto en las escuelas porteñas en virtud de la asunción del Papa, implica una clara toma de posición estatal en favor de la religión católica que viola el principio constitucional de igualdad y no discriminación en perjuicio de aquellos alumnos y alumnas que profesan otros credos o religiones o que no profesan credo ni religión alguna, y que se verán forzados a no asistir a clase debiendo, además, tolerar un inadmisible mensaje estatal que da preeminencia a una religión determinada.

El comunicado del Ministerio de Educación porteño señala, como argumentos para la medida, que la ciudad considera que la elección del Papa Francisco es uno de los acontecimientos “más importantes que se han producido a lo largo de toda la historia argentina y que excede, largamente el fenómeno religioso”. También, resalta que se han sumado a esta alegría “todos los argentinos de buena voluntad en un arco que integran con igual fuerza y valores los católicos y los no católicos, los creyentes de cualquier credo o religión y los que no profesan ninguna”.

La designación de un nuevo Papa es, sin duda, un hecho de trascendencia. Sin embargo, el intento de nuclear a todos los habitantes de la ciudad detrás de la celebración de un acto sustancialmente religioso es, precisamente, lo problemático de la decisión cuestionada. La decisión elimina las diferencias, que son condición de la comunidad plural, multicultural y diversa que integran los habitantes de la ciudad, y tiene el efecto simbólico de crear ciudadanos de primera y de segunda, incluidos en las mayorías o excluidos de ellas.

Por todas esas razones la ADC solicita que no se suspenda el dictado de clases el día martes 19 de marzo de 2013 en las escuelas porteñas y que, en todo caso, se considere justificada la inasistencia de aquellos alumnos y alumnas cuyas familias decidan celebrar la asunción del Papa.

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