Buenos Aires, 20/10/2017, edición Nº 1801

Aseguran que Palermo, Villa Crespo, Belgrano y Recoleta son los barrios con más alacranes

Lo afirman desde el Instituto Pasteur. Sería porque en esas zonas hubo mucha construcción, con mucho movimiento de suelos y locales gastronómicos dejan restos de comida.

(CABA) El caso de Tobías, el nene de 5 años que fue picado por un alacrán y que ayer fue dado de alta, puso en foco una realidad inesperada: los porteños conviven a diario con los alacranes. Según afirmaron en el Instituto Pasteur, los barrios con más alacranes son Palermo, Villa Crespo, Belgrano y Recoleta. Y se concentran en esas zonas porque hubo mucha construcción, con mucho movimiento de suelos y locales gastronómicos que dejan restos de comida.

Si bien no hay un relevamiento por comuna, lo que vemos es que en esos barrios aparecen más casos de picaduras de alacranes”, dijo ayer a Clarín Gabriel Pisapía, subdirector del Instituto Pasteur. En lo que va del año ya murieron dos chicos por las picaduras de alacranes, ambos casos en la provincia de Córdoba. En los últimos 10 años murieron 50 personas por picaduras de alacrán, más del doble que en el período 1999-2006, según el boletín epidemiológico del Ministerio de Salud de la Nación.

En Palermo esperan la fumigación, aunque todavía no está claro si es lo más eficaz. En la cuadra donde a Tobías lo picó el alacrán, en Costa Rica y Gurruchaga, los vecinos están en alerta. Con métodos caseros, recomendaciones de familiares y los ojos bien abiertos intentan evitar que a ellos les pase. Todos coinciden sobre las ratas, está lleno; pero sobre los alacranes, la experiencia difiere.

Entre los pocos vecinos que hay en la cuadra –ya que abundan los comercios-, esta Carlos Marcos (76) que vive en el barrio desde que nació y en su casa actual, hace 50 años. Ya pasaron 15 desde que conoció a los alacranes, en esa misma casa. No tiene parque, aunque dice que un predio verde cercano debe ser de donde provienen. Ahora hace un par de años que no ve más. Pero en el ínterin, capturó a cuatro. Los tiene en frascos y ahí los dejó morir. Ahora petrificados se los enseña a sus invitados. Él no les tiene miedo pero está al acecho, por si aparece nuevos, poder atraparlos.

Agarré la manguera y empecé a tirar agua por todos lados, moví todo pero no salió nada”, cuenta Andrea Victoria Romero (29) quien desde que se enteró de lo que le pasó a su vecino esta preocupada. Ella vive donde trabaja: el frente es un local de ropa interior y el fondo, su hogar. Reconoce que siempre ve cucarachas y ratas y aunque alacranes no todavía esta “asustada”. De fumigaciones nadie le habló. NR


Fuente: Clarín

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