Buenos Aires, 14/12/2017, edición Nº 1856

Artistas, trabajadores y vecinos despidieron los vagones del subte A

Los histórricos vagones La Brugeoise, que durante 99 años recorrieron la línea A del subte, circulan por última día. En sus últimas horas de funcionamiento, las formaciones que serán programadas por otras origen chino adquiridas por el Gobierno nacional, son homenajeadas en medio de un nostálgico clima. (Ciudad de Buenos Aires) Trabajadores del subte, hombres y mujeres de todas las edades, representantes de organizaciones sociales, legisladores y el músico Horacio...

Los histórricos vagones La Brugeoise, que durante 99 años recorrieron la línea A del subte, circulan por última día. En sus últimas horas de funcionamiento, las formaciones que serán programadas por otras origen chino adquiridas por el Gobierno nacional, son homenajeadas en medio de un nostálgico clima.

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(Ciudad de Buenos Aires) Trabajadores del subte, hombres y mujeres de todas las edades, representantes de organizaciones sociales, legisladores y el músico Horacio Fontova fueron los protagonistas, en la estación Primera Junta, del homenaje a los centenarios vagones de la línea A en su último día de servicio.

La estación cabeza de la línea, Plaza de Mayo, fue el punto de encuentro. Desde allí, decenas de personas embarcaron hacia la estación Primera Junta, donde Fontova las esperaba cantando “Me contaron que bajo el asfalto existe un mundo distinto con gente que nunca vio el sol…”, la canción de Sandra Mihanovich.

Durante el recorrido, gente de todas las edades, en las distintas estaciones, sacaban fotos, filmaban y aplaudían el paso de las formaciones belgas La Brugeoise, que desde 1913 recorren los túneles porteños y que dejarán de circular hoy a las 22,45.

El servicio será suspendido hasta el 8 de marzo para reemplazar los centenarias formaciones por las unidades adquiridas por el Gobierno nacional como parte de las inversiones para renovar y modernizar los servicios de transporte.

La decisión de interrumpir la línea A durante 60 días fue adoptada a principios de 2013 por el gobierno de la Ciudad

Daniel, de 12 años, reconoció su tristeza “porque yo vengo, desde que tengo 8, todos los fines de semana a pasear con mi abuela. Me encanta sentarme en el primer vagón y ver el recorrido…bah, me sentaba, porque ahora ya no van a estar más estos subtes”.

Adrián es un comerciante que viaja habitualmente, desde hace 30 años, en la línea A: “Dejé pasar varios trenes, esperando que venga una formación de vagones viejos para hacer el último viaje.

Estoy triste, hay mucha mística en estos trenes de madera. Lo disfrutaba”, confesó.

Los antiguos vagones son de madera, tienen tulipas de iluminación en su interior, amplios espejos, asientos de madera, detalles de estilo y puertas que deben ser abiertas por los pasajeros en cada parada, por lo que ONGs y dirigentes políticos y sociales pidieron que se los preserve como parte de la historia cultural de la ciudad.

Niní, una empleada pública a punto de jubilarse compartió que estaba por embarcar “porque es mi manera de proteger el patrimonio histórico porteño que no es respetado por el Gobierno de la Ciudad que sólo mira el presente con una actitud individualista”.

Roberto Pianelli, secretario general de la Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y el Premetro (AGTSyP), pidió a las autoridades porteñas que “definan qué van a hacer con estas formaciones. Lo que pasa es que no planifican, porque el problema del subte no son los vagones, son los escasos 45 kilómetros de túneles que son insuficientes para sostener todo el servicio”.

El dirigente adelantó que mientras esté interrumpida la línea A, el personal “va a capacitarse para conducir los trenes de origen chino que comenzarán a funcionar en marzo, ver las condiciones y las posibles fallas que puedan tener”.

La jornada cerró con la música de Fontova “un porteño de pura cepa, nacido en Plaza Lavalle”, según se definió ante  para justificar su presencia en el acto que calificó “de nostalgia, no de protesta”.

El músico estuvo leyendo “cómo funcionan los subtes viejos en otros países, como Hungría, donde los preservan y los usan. Estos trenes de madera tienen características especiales que hacen que no sean rígidos. Tampoco hay que ser rígido a la hora de tomar decisiones políticas”, afirmó. (Télam)

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