Buenos Aires, 23/09/2017, edición Nº 1774

Armados, robaron $100 mil de la Catedral metropolitana

El hecho se mantuvo en secreto desde el domingo pasado; los ladrones entraron con una llave que tenían en su poder; no solo robaron dinero sino además objetos de valor. (CABA) Los ladrones entraron al edificio desde la iglesia por un pasillo interno. Para llegar hasta el lugar, se deben atravesar seis puertas. El domingo pasado, la tranquilidad habitual fue quebrada por un violento robo. Un grupo de delincuentes se...

El hecho se mantuvo en secreto desde el domingo pasado; los ladrones entraron con una llave que tenían en su poder; no solo robaron dinero sino además objetos de valor.

catedral
(CABA) Los ladrones entraron al edificio desde la iglesia por un pasillo interno. Para llegar hasta el lugar, se deben atravesar seis puertas. El domingo pasado, la tranquilidad habitual fue quebrada por un violento robo. Un grupo de delincuentes se mezcló entre los creyentes que presenciaban la misa de las 18. Al finalizar -y cuando ya no quedaban testigos en el templo católico- se escabulleron por una puerta lateral, atravesaron el pasillo y llegaron hasta el lugar donde descansa y trabaja el sucesor de Jorge Mario Bergoglio en la arquidiócesis de Buenos Aires.

Allí, redujeron a un guardia de seguridad y amenazaron con armas a cinco religiosos que se encontraban en las oficinas del primer piso.

Los ladrones sabían que uno de ellos llevaba unos 100 mil pesos. Con el dinero en su poder, y luego de revisar todos los cuartos de la Curia, escaparon sin ser detenidos hasta el cierre de esta edición.

Si bien la máxima autoridad de la Iglesia argentina optó por mantener el hecho en reserva, fuentes de la Policía Federal y el Ministerio de Seguridad confirmaron el episodio a PERFIL. Los delincuentes, entre dos y tres, no actuaron de forma espontánea. Por el contrario, “sabían a quién buscaban, conocían el nombre del cura que tenía el dinero”, indicó un informante. Además, contaban con una llave con la que pudieron ingresar a la Curia. Por esa razón los investigadores no tienen dudas de que hubo un entregador.

Además de la plata, los delincuentes se “apoderaron de alcancías y otros objetos de valor” que encontraron en los tres pisos que ocupa el Arzobispado en el edificio de Rivadavia 415. “Revolvieron todo”, resumió un investigador del caso..

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