Buenos Aires, 23/09/2017, edición Nº 1774

Arbolitos en Florida con la orden de conseguir dólares

Buscan los dólares a $ 14 o menos, estiman que con una devaluación a $ 14,50 que ocurrirá entre hoy y el viernes, el blue se irá a $ 16.

(PBA) “Todos a calle: hay que barrer la oferta”. Esa fue la orden que dieron ayer los pitufos, como se denomina en la jerga a los dueños de las cuevas. Barrer oferta quiere decir salir a buscar todos los dólares que se pueda a $ 14 o menos: nadie quería pasar por mayorista a $ 14,55, pero sí querían los billetes para estar preparados para la ‘deva’, que llegará entre hoy y el viernes. Estiman que pondrán el oficial en $ 14,50 y el blue se irá a $ 16, con una brecha del 10%, por la injerencia de la economía en negro en el país.

“Fue un problema todo el día porque nos robaron clientela. Inundaron de arbolitos Córdoba y Florida y aparecían en Suipacha en cantidad. En la zona de Florida, entre Córdoba y Lavalle, es donde suelen estar los pesos pesados, los más experimentados. A lo largo yendo hacia 9 de Julio se focalizan los más nuevos y menos de confiar, colombianos, venezolanos y casas de turismo, donde las que ofrecen punta son las chicas de 50 años, por lo general ex empleadas de la profesión, que encuentran más redituable el dólar que el servicio”, relatan.

No es para menos: ayer, por ejemplo, tenían un premio de $ 500 extras por traer más turistas, sin importar el monto, además de cobrar una comisión por el monto de la transacción.

En rigor, los únicos operando hoy blue son cambistas de turismo, todo lo demás está paralizado, esperando la ‘deva’.

Sucede que hay cambistas que arreglan directamente con gerentes de hotel o agencias de turismo, y en vez de hacer caminar al turista, le mandan un arbolito que dentro del hotel hace todo. “Eso es competencia que no todos podemos costear, porque con hoteles se paga fijo con la gerencia o administrador, y algunos cambistas arreglan comisiones variables y encima te ponen personal dentro del hotel. Van con mochilas y operan en el hall, en las habitaciones. Están muy invasivos, pero con la seguridad plena del hotel”, se quejan en el sector.
“No se puede costear eso, así de simple. Al menos no todos. Además, los hoteleros si les das luego piden más. Hay que tenerlos en línea”, sostienen.

Lo cierto es que, en este nuevo escenario sin cepo, el arbolito no desaparecerá: el de profesión, que ya tiene años encima, de 40 o 50 años de edad, se transformará. Más ahora que se vuelve a un cepo estilo 2012, con cupo muy alto pero obligando a estar 100% white. El arbolito que hoy se dedicaba a comprar puré comenzara a buscar compradores en pymes y turistas. Tendrá que trabajar más. La plata fácil se termina. Viene la época de la expansión para sobrevivir.

Los cambistas tradicionales son todo terreno. Habrá más competencia en el comex paralelo, que es toda la mercadería importada que ingresa por el canal informal y que necesita billetes verdes físicos.

Deberán dedicarase a otra cosa los jóvenes, los hijos de los cambistas, primos y todos esos que por seguridad eran arbolitos en época de persecución. Ahora que el negocio obligará a ser callejero, conocer los pormenores, el barrio y salir a buscar clientela a la calle, todos van a buscar mano de obra con experiencia.

En una sola esquina, Córdoba y Florida, ayer se vio a siete arbolitos juntos, todos experimentados, mayores de 50, canosos pero con pelo. Altos, trajeados, parecen actores de cine. Gente de la noche porteña, que tienen a famosos entre sus compradores y que más que códigos tienen valores, al punto de ser considerados verdaderos artesanos del dólar paralelo. Esos se habían ocultado, pero ahora se los ve en la calle. Hay quienes ofrecer servicios a las compañías teatrales que facturan en gris (mitad blanco, mitad negro) que si necesitan vender o comprar billete, tienen gente en Córdoba y la costa permanentemente. O sea, tienen acuerdo con los cueveros de allá. Esa gente hoy está en la calle: no tanto buscando clientela, sino haciendo acto de presencia y reclutando a otros arbolitos. Ahora comienza la época de robo de personal: a los pibes los vuelan a todos.

Hay representantes teatrales de primer nivel que vienen de Perú y Ecuador con miles de dólares, y el cuevero de confianza les lleva personalmente a sus casas los pesos para convertirlos. Una vez que termina la temporada, le venden billetes a los actores que buscan dolarizarse con los excedentes que no pasaron por el registro AFIP.

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