Buenos Aires, 16/10/2017, edición Nº 1797

Arbolitos: el dólar “green” de la City porteña

Alfredo Piano está atónito. Nunca vio tan poca gente y tanta tranquilidad en su tradicional casa de cambio de la calle San Martín. “Este va a ser un mes a pérdida”, asegura desde el mostrador, donde le gusta estar presente para atender y saludar a sus clientes. Ante esta situación, le dimos vacaciones al personal, mientras que a otros empleados los mandamos a distintas sucursales para atender a los jubilados,...

Alfredo Piano está atónito. Nunca vio tan poca gente y tanta tranquilidad en su tradicional casa de cambio de la calle San Martín. “Este va a ser un mes a pérdida”, asegura desde el mostrador, donde le gusta estar presente para atender y saludar a sus clientes.

Ante esta situación, le dimos vacaciones al personal, mientras que a otros empleados los mandamos a distintas sucursales para atender a los jubilados, porque acá no pasa nada.

“La gente ni entra, porque chequea en la página de la AFIP que no puede comprar y listo. De todos los que vinieron durante esta jornada para comprar dólares, la AFIP rechazó al 95%”, confiesa.

Ante este escenario, Piano busca algunas variantes para que sus gastos operativos no sigan sumando pérdidas. Por ejemplo, están comprando muchos cheques en dólares, donde cobran una comisión del 3%.

Por lo general, pertenecen a jubilados españoles o italianos, que vienen con cheques de entre u$s 500 y u$s 5.000. Se trata de montos pequeños, entonces a los bancos grandes no les interesa subirse al negocio, pero nosotros estamos cambiando valores por un total de u$s 50 millones anuales, advierte.

Al caminar por Florida se podía ver a varios arbolitos ofreciendo dólares, pero a un precio mayor que el de las cuevas, por lo cual surgió un nuevo nombre: dólar green, que llegó a cotizar $ 5,90, aunque luego bajó hasta $ 5,70, y más tarde todos desaparecieron. Es que un grupo de efectivos de la Policía Federal y Prefectura realizó un operativo solicitado por la AFIP, donde encaraban a los cambistas para solicitarle sus datos personales y preguntarles para quién vendían.

Al caminar por Sarmiento y San Martín, esquina emblemática de las financieras de la city porteña, resulta asombroso ver a las casas de cambio totalmente vacías, con los empleados aburridos a la espera de que llegue algún cliente. Encima, como si fuesen patovicas de un boliche de moda, deben poner la cara para darle al cliente la mala noticia: “Usted es inconsistente”, que es lo mismo que decir que fue rebotado por la organismo presidido por Ricardo Echegaray.

Por lo pronto, en Italtur ya anuncian desde sus vitrinas que desde el 21 al 25 de mayo estarán cerrados y que la operación mínima a realizar es de u$s 1.000. “Tenemos dos opciones: o cerrar o reconvertirnos”, deslizan desde una casa de cambio.

En Metrópolis, por ejemplo, aprovecharon su vidriera para mostrar todo tipo de productos, y tratar de atraer clientes de alguna manera. Por eso, no sólo se limitaron a la compra venta de billetes, sino que también promocionan desde préstamos personales en 24 horas hasta el envío y recibo de dinero internacional por medio de MoneyGram.

También ofrecen la emisión de una tarjeta de crédito Mastercard, pago de facturas, caja de ahorro, plazo fijo y hasta cajas de seguridad. Sin embargo, un conocedor del ambiente sostiene que “muchas de ellas hacen negocios en el subsuelo de sus locales, donde operan bajo las sombras el dólar paralelo.

Con la presencia cosntante de los inspectores,  hacen mucho delivery, entregando los billetes a domicilio”.

 

 

Cronista

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