Buenos Aires, 16/08/2017, edición Nº 2075

Autopistas: once años esperando un fallo judicial por paneles acústicos

Pedro Barragan vive junto a la AU 25 de Mayo y en su living se miden 86 decibles. Hace once años que espera por una solución. (CABA) Aturdidos. Así viven Pedro Barragán, su mujer y su hijo en su departamento de tres ambientes sobre la calle Luis Sáenz Peña, que da a la autopista 25 de Mayo, en Constitución. Al borde de la sordera y con una calidad de vida...

Pedro Barragan vive junto a la AU 25 de Mayo y en su living se miden 86 decibles. Hace once años que espera por una solución.

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(CABA) Aturdidos. Así viven Pedro Barragán, su mujer y su hijo en su departamento de tres ambientes sobre la calle Luis Sáenz Peña, que da a la autopista 25 de Mayo, en Constitución.

Al borde de la sordera y con una calidad de vida que nadie envidiaría, Barragán convive con el ruido constante de los 120.000 autos que, a diario, utilizan esa vía para ingresar o salir de la ciudad de Buenos Aires. Según las mediciones de ruido que él mismo ha realizado, soporta sonidos de hasta 86 decibeles (dB), lo que equivaldría a estar escuchando constantemente una aspiradora hogareña en funcionamiento.

La OMS desaconseja vivir en ambientes en los que haya más de 65 decibeles y asegura que por sobre los 80 existe riesgo de daño auditivo.

Barragán -que tiene tres fallos judiciales a su favor- intenta desde hace once años que la Justicia obligue a Autopistas Urbanas Sociedad Anónima (AUSA) a mitigar los ruidos que genera la autovía. Precisamente la semana pasada la última sentencia le ordenó a la empresa estatal porteña elaborar un plan de mitigación del sonido.

Él lo cuenta con desconfianza. “Ahora un nuevo juez le dio ocho meses más a AUSA y todo se sigue dilatando. Mientras tanto, nosotros tenemos que huir los fines de semana para poder recuperar un poco nuestra capacidad auditiva“, contó el vecino.

Ahora que van a instalar el Metrobus por la autopista, creemos que va a ser peor. Mi hijo para poder estudiar tiene que encerrarse en la cocina. Es el único lugar al que pude ponerle doble vidrio. Él estudia medicina y necesita concentrarse“, agregó.

Barragán compró ese departamento cuando todavía era soltero en 1973. Pocos años después comenzó el proyecto de la autopista, pero ese edificio no fue uno de los que se expropiaron para la obra. “Después de tantos años, el daño no sólo es físico y psíquico. También es económico, porque nadie quiere pagar lo que valen estas propiedades. Ni siquiera puedo vender mi casa. La zona se ha desvalorizado mucho. Y AUSA insiste en que presentó un proyecto de ley para bajar la velocidad en las autopistas y perdió estado parlamentario“, relató el vecino, que destaca que la mitad del edificio donde reside está desocupado.

En algunos puntos de Buenos Aires suelen medirse de 82 a 90 decibeles, pero no es necesario correr el riesgo de quedar sordo para que el ruido produzca efectos negativos: el ruido constante provoca trastornos en el sueño, estrés, cansancio permanente, el síndrome de oído tapado y favorece las condiciones para las enfermedades cardíacas.

AUSA indicó que acatará el fallo. Y señaló que se han tomado medidas para reducir el impacto sonoro: “Se han renovado la capa asfáltica y las juntas de hormigón de los distintos tramos de la autopista. Y también, desde el año pasado, una ley estableció que el transporte de carga y de pasajeros redujera la velocidad de 80 a 60 km/h. Todas estas obras apuntan a reducir niveles de ruido“. Sin embargo, AUSA reconoció que no se ha medido cuál fue la reducción alcanzada.

La empresa indicó que realizará el estudio de impacto ambiental ordenado por la Justicia y, sobre la base de esos resultados, realizará las obras necesarias.

Tampoco se difundió el estudio de impacto de la instalación del Metrobus, que correrá por la autopista a partir de mayo del año próximo. Según se anunció, el Metrobus 25 de Mayo será un sistema de carril exclusivo reversible que funcionará con sentido al centro en la hora pico de la mañana y con sentido hacia la provincia en la hora pico de la tarde. A lo largo de 7,5 kilómetros, concentrará a los distintos ramales de las líneas de colectivos 8, 53, 57, 86 y 96, además de 17 servicios de combis.

Andrés Nápoli, director de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales, que patrocina a Barragán en el pleito judicial aclara que el Metrobus ni siquiera ha sido incorporado a la causa. “Vamos 11 años esperando que AUSA y el gobierno porteño se dignen a cumplir la sentencia. Desde el punto de vista del expediente se ha hecho todo. Se obligó a hacer planes de adecuación que nunca se cumplieron. Y ahora les dan un nuevo plazo. Es hora de que les den una solución a los vecinos“, dijo el representante legal del vecino.

La UBA realizó un trabajo en el que se proponían algunas soluciones, como la instalación de pantallas acústicas, pero fue rechazado por los abogados de la empresa estatal. Según detalló el juzgado en el último fallo, la instalación de esos paredones, como los que existen en la Panamericana, para mitigar los efectos del ruido no pueden ser instalados en las estructuras existentes. En el fallo también se transcribe que sí se aceptaría la colocación de doble vidrio a los vecinos afectados, así como en escuelas y hospitales de la zona.

Fuente: La Nación

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