Buenos Aires, 21/10/2017, edición Nº 1802

Andy Freire: “puedo llevar al emprendedorismo a una escala revolucionaria”

El fundador de compañías tecnológicas fue designado ministro de Innovación, Modernización y Tecnología porteño. “Mi misión es volver a hacer de Buenos Aires un lugar atractivo para la inversión privada”.

(CABA) En la lista de pases desde el sector privado a la función pública incluyó a Andrés (Andy) Freire, uno de los nombres salientes del gabinete presentado la semana pasada por el jefe de gobierno electo de la ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta.

Freire, uno de los referentes del emprendedorismo local de más alto perfil, promotor de la causa y parte de la generación pionera de empresarios de Internet, fue el elegido como sucesor del ministerio de Desarrollo Económico porteño que manejó hasta ahora el futuro titular de la cartera de Producción nacional, Francisco Cabrera. Sumará a la misión de su nuevo Ministerio de Modernización, Innovación y Tecnologías, el desarrollo del turismo y de la tecnología para evolucionar hacia una ciudad inteligente.

Hasta ahora, aunque había tenido propuestas, el ex presidente de la Fundación Endeavor y líder de la Fundación Argentina Emprendedora, se mantuvo al margen de la política. “Prefería contribuir desde afuera”, dice. Pero decidió ponerse nuevamente el traje de entrepreneur y dar el paso. Lo formalizó con la carta de renuncia a Quasar, la fábrica de empresas que creó junto a los socios históricos de Officenet, donde recibe a LA NACION luego de reunirse con el próximo titular del Poder Ejecutivo, Mauricio Macri, y Rodríguez Larreta. “Me pidieron que innove y que atraiga inversiones”, cuenta. Dos de sus tareas cotidianas en los últimos 20 años. El desafío será adaptarlas a la gestión pública.

-¿Cuál es el alcance del ministerio que tendrá a su cargo?
– A lo que era Desarrollo Económico se agrega turismo y áreas que eran parte de Modernización (ministerio que lideraba Andrés Ibarra, ahora parte del gabinete de Macri), como todo lo referido a ciudad inteligente. Lo que más me motivó es que Horacio me convocó para innovar, porque la vara está altísima después de ocho años de muy buena gestión. Hay una secretaria de inversiones, con la misión de generar inversiones público privadas; actuar como articuladores y seguir armando distritos, como el tecnológico, audiovisual y de las artes, el textil, el gastronómico. Otra parte es la subsecretaría de Industrias Creativas, con un gran equipo. Y también está la subsecretaría de trabajo, que manejará las paritarias de la ciudad, entre otros temas. Y la administración de bienes inmuebles de la ciudad, que implica el manejo de todas las concesiones.

-¿Quién conducirá Industrias Creativas, desde donde se implementan las iniciativas para emprendedores?
-Se sumará Silvia Torres Carbonell [especialista en emprendedorismo de trayectoria al frente del Centro de Entrepreneurship del IAE Business School] como subsecretaria. Y Santiago Sena, del área de Educación, será el director de emprendedores.

-¿Qué aporte puede hacer al sector público como empresario experimentado?
-Macri me dijo espera que pueda traer mi espíritu innovador a la gestión pública y eso creo que es lo que tengo diferente para ofrecer. Creo que puedo llevar todo lo que tiene que ver con emprendedorismo a una escala que hasta ahora nunca pude implementar, que será realmente revolucionaria. Evolucionar la matriz de los emprendedores privados y sociales también. Creo que Cabrera, Avogadro y Mayer [Mariano, nombrado Secretario nacional de Pymes y emprendedores] hicieron un trabajo extraordinario, y el desafío es construir sobre eso; darle una escala más agresiva a los emprendedores, incluidos los sociales.

-Se lo relaciona con emprendedores de alto impacto, tecnología, disrupción ¿qué lugar tendrán las pymes en su gestión?
-No va a ser una gestión para un nicho, sino para que todos puedan pensar más en grande y tengan las herramientas para ejecutarlo. Estoy tratando de pensar cómo ayudo a la señora que hace tortas en su casa para que piense más en grande, porque el secreto para que evolucione la economía mas allá de los emprendedores disruptivos, pasa porque la señora que hacía dos tortas por semana pueda hacer 20 y tener dos empleados que la ayuden. Eso es lo que revoluciona la economía. La ayuda a las pymes por un lado es cultura, capacitación y herramientas financieras.

-¿Qué acciones cree necesarias para construir desde lo hecho?
– Una de mis prioridades es armar un plan a cuatro años para tener una visión de adónde queremos ir. Tenemos que avanzar desde capacitación a herramientas concretas. Ver también de qué manera podemos articular con el sector privado para canalizar fondos de capital de riesgo para que inviertan en compañías. Hay también en el banco Ciudad un vehículo fenomenal que tiene el compromiso de mantener el apoyo a emprendedores. Hay cosas por hacer a nivel macro, institucional y a nivel Congreso (como la ley ASEA para cambiar temas estructurales como crear una empresa en un día). Y hay que trabajar en educación, para integrar el emprendedorismo en las escuelas. Pienso avanzar en el desarrollo de distritos [donde se hacen exenciones en ingresos brutos y ABL], y pensar en distintas áreas que permitan desarrollar clusters de creación de valor.

-¿Habrá más recursos para desarrollar nuevas empresas? ¿Qué rol tendrá el Estado para traccionar la inversión privada?
-Por el lado de los emprendedores, creo en el modelo Yozma que hizo Israel. Es decir, darle un efecto multiplicador al sector privado cuando invierta. En Israel, el Estado puso el 25% de 10 fondos de US$ 100 millones, en los que otro 25% eran inversores locales y 50% de inversores internacionales. Un 80% recompró la parte al Estado. Así empezó Israel, y eso mismo se puede hacer hoy en la Argentina. Eso sí mueve la aguja. Creo que va a empezar a haber muchos argentinos que hacen proyectos en la Argentina, como Avenida.com que fue un precursor en ese sentido. La Argentina es un mercado atractivo, no desde el punto de vista de las condiciones macro, pero sí de tamaño de mercado, penetración de internet, uso de tecnologías. Y creo que hay una enorme oportunidad por ese lado.

-¿Y por fuera de los emprendedores, cómo fomentarán la inversiones?
-En relación con los bienes del Estado, por ejemplo, hay muchos proyectos de cientos de millones de dólares. La ciudad tiene más de 5000 bienes inmuebles, sobre los que tenemos que evaluar, sin importar que esté concesionado, si es un activo puesto de la mejor manera al servicio de la gente; si se le cobra el canon correspondiente. Y sino, pedirle ideas al sector privado. ¿Qué podemos hacer sobre este pedazo de tierra? ¿Un centro de innovación, una pista de skaters? Ahí hay una oportunidad para atraer a fondos de equity mundiales.

-¿Cree que lo ayudarán sus relaciones afuera?
-Sí, sobre todo en Silicon Valley, donde hay muy pocos argentinos respetados, y en Wall Street. Es un mundo que quiero poner al servicio de los argentinos. Mi misión es volver a hacer de Buenos Aires en el marco internacional un lugar atractivo para la inversión privada. Es algo que habíamos perdido y hoy hay una oportunidad para que eso ocurra.

-Como inversor, y por su roce con el exterior ¿cuánto crea que llevará reconstruir la confianza?
-Creo que mucho menos de lo que pensamos. Los mercados internacionales hoy ajustan a velocidades supersónicas. Es como la Ley de Moore que muestra un proceso exponencial de la evolución tecnológica. Podemos pasar de ser uno del los países menos confiables del mundo a ser, en dos años, uno de los más atractivos para la inversión extranjera directa en la región.

– La mayor parte del PBI de la Ciudad son servicios, ¿cómo se puede potenciar ese capital?
-Respondo con un ejemplo: un banco que analizó donde basar su centro de operaciones calculó que en India era más barato, un poquito más caro en Colombia y mucho más en Chicago. Pero desde el punto de vista de acceso al talento, Buenos Aires era el mejor lugar para instalar un centro de operaciones global, con 1500 personas. Con Rodríguez Larreta nos preguntamos cuántas compañías podemos hacer que tengan aquí su centro de operaciones. ¿Google, Facebook, Microsoft? Como lo hizo Irlanda, podemos hacerlo. Es enorme la oportunidad para Buenos Aires, a medida que vayamos convirtiéndonos en un país creíble, previsible y proyectable, de convertirse en un atractivo centro de servicios al mundo. Y eso mismo contribuye al turismo, viendo a Buenos Aires como una ciudad atractiva donde muchos vienen a vivir, trabajar o estudiar.

Un equipo para lograr un alto impacto

Andy Freire, economista de la universidad de San Andrés, tiene una trayectoria conocida que comenzó en 1997, cuando fundó Officenet junto a su socio hasta el presente, Santiago Bilinkis. Tras el éxito de la librería online vendida a Staples, Freire se abocó a la creación de compañías. Axialent, Restorando y, finalmente, Quasar, una fábrica de start ups donde se gestó Avenida.com, destacada hace pocos días con motivo de una nueva ronda de inversión por la presidenta Cristina Kirchner. Presidió Endeavor y Argentina Emprendedora, y hasta llegó a la televisión como jurado del programa “El emprendedor del millón“, y columnista de un magazine matutino. Actualmente, participa en el programa radial de “Beto” Casella al que, dice, seguirá asistiendo los jueves.

En su debut en la gestión pública, dice, tiene como prioridad rodearse de un buen equipo. El nombre destacado, anticipó a LA NACION es el de Silvia Torres Carbonell como subsecretaria de Industrias Creativas. Torres Carbonell hace unos 20 años que impulsa el emprendedorismo. Primero, desde la UCA, luego, al frente del Centro de Entrepreneurship del IAE, donde difundió lo que actualmente, al integrar el gobierno de la ciudad, pone en práctica. Según la filosofía que profesa, las posibilidades de emprender están tanto en la actividad independiente, como en las instituciones, las grandes empresas y hasta en el Estado.

“Armar el mejor equipo es que, como Silvia, cada persona tenga la capacidad específica para cada rol”, dice Freire, que asegura que el ministerio combinará el rodaje de los que estaban con gente nueva, con “ideas frescas”.

Otros de los que ya están definidos son Santiago Sena, que será director general de emprendedores. Proviene del área de Educación y estudia el emprendedorismo social en un Doctorado en Dirección de Empresas.

Diego Radivoy, reconocido empresario del ambiente artístico, será otra pata del área, como director general de economías creativas.

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Fuente: La Nación

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