Buenos Aires, 21/10/2017, edición Nº 1802

Andrew Wylie: “Mucha de la literatura que se vende en ebook es pasatista”

Es el fundador de The Wylie Agency, la agencia literaria más grande, y por su trabajo en la defensa de derechos de autor de más de 1000 escritores se ganó el apodo de “El Chacal”. (CABA)Andrew Wylie parece cómodo con el mote que se ganó en el mundo editorial donde es conocido como “El chacal”. Es que con la ferocidad de ese depredador cuando está hambriento logra manejar los derechos...

Es el fundador de The Wylie Agency, la agencia literaria más grande, y por su trabajo en la defensa de derechos de autor de más de 1000 escritores se ganó el apodo de “El Chacal”.

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(CABA)Andrew Wylie parece cómodo con el mote que se ganó en el mundo editorial donde es conocido como “El chacal”. Es que con la ferocidad de ese depredador cuando está hambriento logra manejar los derechos de casi 1000 autores, muchos de ellos los más leídos y vendidos. Sabe cómo pararse contra las más grandes distribuidoras del planeta para lograr sus objetivos. El del agente literario es un rol muchas veces combatido. Es que es el intermediario entre las empresas que publican y los autores. Y en temas de negocios los intermediarios suelen ser vistos como plagas a controlar.

Hace 30 años fundó la que hoy es la agencia literaria más grande, The Wylie Agency, con sedes en Londres y Nueva York, y que representa a autores como los Premio Nobel de literatura Mo Yan, Orhan Pamuk y autores de la talla de Susan Sontag, Philip Roth, V.S. Naipaul, John Berger y Martin Amis. También maneja los derechos de clásicos como Witold Gombrowicz o William Burroughs.
En 2010, con el cambio de las reglas de juego que planteaba Amazon, lanzó Odyssey Editions, un proyecto digital que lo convirtió en el protagonista de una polémica que amenazó su negocio con el gigante editorial Random House que avisó que si continuaba con la idea de publicar sin pasar por ellos, no volvería a hacer negocios con Wylie.

Al hombre se lo ve de elegante traje y distendido en la coqueta sala de protocolo de la Feria del Libro de Buenos Aires, donde está por primera vez. Se encuentra con una agenda de entrevistas para los medios cronometrada al segundo. Digna de una estrella de rock. Irónico y bromista dice que la tecnología digital hará que la gente muera joven y se refiere a los dispositivos de lectura digital como “that fucking things“.

De Argentina, dice, sólo tiene a Borges. De Chile, sólo a Bolaño. “Tengo sólo un autor argentino probablemente porque no leo ni hablo el español, pero espero que eso después de mi visita podamos pensar en incrementar más autores al portfolio“, explica.

Él se permite bromear para referirse al panorama que vislumbra en un futuro cercano respecto de la industria del libro y se muestra optimista respecto de la permanencia del papel, contrapuesto al libro digital. “Este verano fuimos con mi esposa a tomar vacaciones en la playa de Jamaica. Ella me había recriminado que no ocupara tanto lugar con mi libro Americanah, de Chimamanda Ngozi Adichie. Llegado el momento de leer, yo en mi reposera daba vueltas las páginas con mi dedo índice bajo el sol y ella desesperada intentando encontrar el libro (dice en su “fucking kindle”) entre sus archivos que por algún motivo había borrado o no hallaba. Le dije que se despreocupara, que yo cuando acabara de leer mi libro en unos tres días se lo prestaría“, relata divertido.

–¿Cómo se perfila el conflicto entre editoriales y distribuidores de contenidos digitales?
–Creo que Amazon decidió destruir la industria de las editoriales, de la misma forma que Apple destruyó la industria de la música; lo que quiere hacer es acabar con la imprenta, hacer todo digital, llevarlo todo a su negocio, a partir de la enorme diferencia de precio que existe entre el papel y el formato digital. Creo que mucha gente si tiene un gran libro prefiere atesorarlo, no lo quiere en formato digital sino en la biblioteca para volver a él. Mucha de la literatura que se vende en ebook es pasatista, de entretenimiento, libros que no son para guardar en casa.

–¿Cómo resistirán las editoriales ante este nuevo mapa?
–Para resistir la amenaza de Amazon tiene que haber una industria editorial muy fuerte que le diga “no”. Amazon tiene que escuchar porque por ejemplo Penguin Random House representa el 35% del mercado editorial en inglés. Esta concentración es algo que va a derramar al resto de la industria editorial beneficios porque se va a fortalecer el resto de la industria en su conjunto.

–¿Qué aporta el agente literario en este panorama?
–Los autores no tienen suficiente fortaleza para negociar por sí solos. Las agencias les dan fortaleza. Nosotros como representamos a varios escritores tenemos mejor poder de negociación frente a las editoriales que si va un escritor solo a pararse a pedir mejores porcentajes. Nuestro valor agregado es la información. Tenemos unos 1000 autores, que cada uno escribe en promedio 12 libros. Son unos 12 mil libros en 40 lenguas, esto significa muchos contratos. Entonces por ejemplo, viene un joven escritor y me dice: “Yo quiero escribir para el New Yorker.” Pues nosotros tenemos unos 200 contratos con el New Yorker y sabemos cuánto le pagan a cada uno. El escritor no lo sabe, nosotros sí. Es una ventaja para el autor, nosotros podemos ayudarlo. Le asesoramos en qué ofrecer y qué pedir. Si llamamos a una editorial y decimos que un escritor realmente vale la pena las editoriales van a leer. Tenemos credibilidad.

–A usted no le gusta la lectura digital.
–Primero, la tecnología digital da cáncer (risas). Creo que la gente tendría que tirar a la basura sus kindles. Creo que mientras la gente lee más y más libros digitales van a morir jóvenes. Leer libros en papel te hace vivir más tiempo entonces las ventas digitales van a comenzar a caer porque los lectores se van a morir. Hablando en serio, creo que la lectura digital es principalmente para aquellas lecturas descartables. Por ejemplo, para lectura de diarios online. Aunque yo aún leo diarios en papel. Tengo un dispositivo para leer digital pero siempre se queda sin batería. Además creo que los textos en ebook son como fotos de hojas de libros de papel. No me gustan.

–¿Ve la producción literaria de los países emergentes como literatura de periferia?
–No, no lo creo así. Nunca podría decir que, por ejemplo en la Argentina, una literatura que dio a un Borges es periférica. Un autor que es como Shakesperare en Inglaterra. Reitero que probablemente no tengo más autores que escriban en español porque yo no lo hablo, no lo leo. Pero puedo adelantar que en breve tendremos más autores. Es lo que espero. La Feria del Libro de Buenos Aires me ha sorprendido mucho, ustedes tienen una cantidad de lectores impactante. La cantidad de personas que vienen, todo el mundo escucha, presta atención, es fantástico.

Fuente consultada: Infonews

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