Buenos Aires, 18/12/2017, edición Nº 1860

Andrei Chtcherbine: “La mayor alegría fue la de los activistas”

El guardaparque de la Reserva Natural del Pilar y autor inicial del Proyecto Jardín Ecológico opina sobre el cierre del zoológico porteño

(CABA) El anuncio del cierre y transformación del Zoológico porteño realizado por el el Jefe de Gobierno tomó por sorpresa a cientos de miles de personas. Muchos desconocían los problemas que venía teniendo este predio público de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires concesionado y explotado por un grupo de empresarios desde hace más de 25 años, otros en cambio, sobre todo los vecinos, se veían venir un eventual cierre del lugar debido en parte a su calamitoso estado, a las continuas protestas domingo por medio que realizaban activistas por los derechos de los animales, protestas que ya se volvieron habituales en los últimos años, los multitudinarios abrazos y las repercusiones en los medios.

La tan ansiada noticia para muchos llegó sin preámbulos y se anunció sin medias tintas: el Zoológico cierra inmediatamente, la concesión se da de baja por falta de pagos, los empleados serán estatizados junto con el viejo Zoo que pasará a llamarse Ecoparque y muchos de los animales abandonarán el predio para hacer lugar a un nuevo proyecto de rehabilitación de fauna silvestre, paisajistico, recreativo y educativo.

La mayor alegría fue la de los activistas que vienen llevando su lucha por los animales desde hace muchos años bajo diferentes banderas en las puertas de los Zoológicos del país y cuya actividad se ha sentido más intensamente en los últimos 3 años.

Particularmente Plaza Italia que vio nacer al Zoológico hace 140 años fue testigo de multitudinarias marchas, reclamos y abrazos organizados por el grupo SinZoo que innovó el reclamo con una propuesta superadora: el Jardín Ecológico en vez del ya obsoleto modelo de exhibición de animales raros se daría lugar a un centro de rehabilitación de fauna junto a un paseo temático vinculado a la educación ambiental apoyado principalmente por la tecnología y la habilidad de los guías para involucrar al visitante con la conservación de la fauna y toda la naturaleza autóctona de la Argentina. Exactamente, algo muy similar a lo que anunció el Jefe de Gobierno.

Pero no todos fueron ecos de alegría, de entre ellos un grupo de personas vinculadas a los Zoológicos ven amenazado su negocio y su forma de ver la educación ambiental: por medio de mostrar, principalmente a los chicos, los animales a su parecer más carismáticos. Tigres, elefantes, primates exóticos, hipopótamos, rinocerontes, todos estos animales fuera de su hábitat natural deberían enseñar a nuestros hijos el valor de la naturaleza nativa, no es raro entonces que cuando los niños visitan las Reservas Naturales las creen ver vacías, preguntan “¿Dónde están los animales?” y qué difícil es explicarles que las jirafas y los osos polares no viven aquí, en este país, pero que hay otros animales cuyo cuidado es mucho más importante para nosotros al ser sus vecinos y que podemos hacer mucho por cuidar a los guanacos, los carpinchos y los chimangos, en primer lugar evitando su encierro, que es el primer mensaje equivocado que nos muestran los zoológicos de cualquier parte del mundo. No podemos proteger a estos animales sin dar a conocer los ecosistemas en los que viven y mucho menos si no nos hacemos cargo de ellos cuando son víctimas del tráfico ilegal de especies silvestres: hoy los zoológicos de la Argentina se ocupan en exhibir fauna rara, exótica, en vez de llevar esos esfuerzos, todo ese personal e insumos, toda esa infraestructura a ayudar a la fauna nativa.

Hace 4 años se presentó por primera vez el Proyecto Jardín Ecológico que explica la factibilidad de esta transformación sin que deje de haber ingresos al predio para poder solventar los gastos del tratamiento de los animales, un proyecto que no busca deshacerse de los animales que hoy habitan el predio, sino que los incorpora porque antes que nada nace de una profunda preocupación por los animales todos. Hoy con casi 100.000 adhesiones on line y 50.000 manuscritas y el Proyecto de Ley de la mano de los diputados Adrián Camps y Hernán Rossi se continúa tratando en la Legislatura Porteña paralelamente. A la iniciativa del Poder Ejecutivo porteño esperamos sumarnos para aportar la experiencia y el conocimiento que hemos adquirido en este camino de lucha por el fin del Zoológico de Buenos Aires como un lugar de encierro y tristeza. NT

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