Buenos Aires, 15/12/2017, edición Nº 1857

Alvear y Rodríguez Peña: testimonio de la Belle Epoque

Un testimonio del siglo pasado.

El Palacio Hume se destaca por su arquitectura y la descomunal magnolia que preside su jardín.

palacio humme

(CABA) La pieza más misteriosa dentro del repertorio arquitectónico de la avenida Alvear es el edificio ubicado en la esquina con Rodríguez Peña.

Todos lo identifican por la descomunal magnolia que preside su jardín. El umbroso Palacio Hume constituye el único testimonio de la primera gran época de la avenida, aquella de castillejos, villas y mansiones fin de siècle.

Fue construido por el escocés Alexander Hume, arribado a la Argentina en 1868, quien se arraigó aquí, armó una familia numerosa y fundó una exitosa compañía de construcciones, contó La Nación.

Esta empresa, en diversas etapas de su larga existencia de ocho décadas, construyó por todo el país: cinco mil kilómetros de vías férreas, numerosas estaciones (como la terminal Retiro del Ferrocarril Mitre), puentes, viaductos, muelles, fábricas, frigoríficos, silos, etcétera.

El palacio -edificado con piedras, ladrillos y tejas importados de Escocia e interiores revestidos en palo santo- fue inaugurado en 1893, con una exposición inédita de cuadros de ilustres coleccionistas locales, abierta al público, cuyo curador fue Eduardo Schiaffino. Allí se sentaron las bases de la conformación del Museo Nacional de Bellas Artes, inaugurado por el mismo Schiaffino dos años después.

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