Buenos Aires, 18/11/2017, edición Nº 1830

Alumnos de escuelas de danzas protestaron por falta de presupuesto

Interpretaron piezas de danzas clásicas, contemporáneas y folclóricas frente al Ministerio de Educación porteño.

(CABA) Unos 200 estudiantes de la Escuela de Danzas “Aída V. Mastrazzi” interpretaron piezas de danzas clásicas, contemporáneas y folclóricas frente al Ministerio de Educación porteño para rechazar el cierre de cursos.

Junto a otras instituciones educativas artísticas denunciaron “la falta de presupuesto” que otorga el macrismo y que se traduce en falencias de infraestructura, reducción de cargos docentes y hasta ratas en los edificios.

La protesta quedó visibilizada porque una nutrida delegación de la población estudiantil salió del edificio céntrico de Sarmiento y Esmeralda, donde estudian unos 600 adolescentes, luciendo sus trajes de bailarines y después de manifestarse en la Plaza de Mayo marcharon a la sede de la cartera educativa que conduce Esteban Bullrich en Paseo Colón al 200.

Queremos poder seguir con nuestros estudios. El viernes pasado cerraron dos de los cuatro quintos años que hay entre los turnos mañana y tarde“, dijo Andrea Bernal, una de las alumnas avanzadas de la carrera.

La protesta sacó a la luz “la falta de presupuesto que bajó este año el gobierno porteño para las escuelas artísticas” y que en la Mastrazzise tradujo en la fusión de cursos, que en realidad termina siendo el cierre de cursos, y menos lugar para más chicos“, precisó la estudiante.

En nuestro colegio, que nos tengamos que dividir en grupos para usar el mismo espacio en solo una hora y media de clase es la primera vez que pasa”, dijo la adolescente que aclaró que “menos lugar es menos espacio para movernos, algo que para un alumno de danzas es fundamental“.

La alumna convertida en una vocera espontánea de una docena de chicas que la rodeaban mientras hablaba contó que “los cursos para quinto año de la carrera de danzas, ahora van a ser dos y no cuatro, como antes“.

Según la estudiante, “un decreto de 1990 dice que no puede haber menos de 12 alumnos por curso“.

Con la excusa de que somos 8, estimó la joven, nos dicen que hay que fusionar los cursos. Lo que no dicen es que las aulas de quinto año son aulas chicas“, soltó con indignación mientras llegaban otros compañeros de escuela a la manifestación.

Además, entre las denuncias que hicieron los alumnos, se conoció que esta escuela de danzas había sido mudada a otro edificio para que el inmueble de Sarmiento y Esmeralda fuera refaccionado; pero al volver a ocuparlo la población estudiantil se encontró “con que los trabajos no estaban terminados“.

Atraídos por la música de guitarras y bombos que acompañó las danzas prolijamente interpretadas en plena calle, cientos de transeúntes se fueron acercando, armaron rondas para disfrutar de las actuaciones mientras se enteraban que las perfomances obedecían a una ingeniosa denuncia.

Al terminar las actuaciones, y tras los aplausos del público callejero, los futuros bailarines denunciaron que el edificio de Sarmiento y Esmeralda sigue sin terminarse y “hasta cayeron ratas de un techo” mientras almorzaba, dijo Karen, otra de las estudiantes.

El listado de denuncias también incluyó otra de las falencias del edificio que son los pisos: “Como no son los apropiados, tenemos un montón de compañeros y docentes lesionados“, dijo Karen, otra alumna que describió las condiciones actuales de la escuela.

La denuncia que se difundió durante toda la mañana en Plaza de Mayo, el Ministerio de Educación porteño terminó frente a la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires apuntó contra los funcionarios que decidieron que el presupuesto de este año no coincidiera con la planta funcional del establecimiento.

La falta de fondos “implica que hay reducción de cargos docentes. Parece que no alcanza para pagarle a todos los profesores”, dijo Karen que contó que “estudiar danzas, teatro o música en la Ciudad de Buenos es hoy muy difícil y no habilita a dar clases como antes“.

Desde 2009, según el relato de la alumna, “nuestro título pasó de ser ‘maestro de danzas’ a ‘intérprete juridiccional’, “lo que nos cierra la posibilidad de dar clases y no nos permite trabajar fuera de la Capital Federal“.

Para los alumnos, la matrícula bajó; pero eso se debió a que “menos chicos elijen una carrera que después no habilita para ejercer la profesión. Ahora bien, con menos chicos nos siguen cerrando cursos con la excusa que la matrícula bajó“.

La protesta continuó frente a la Legislatura porteña donde los alumnos volvieron a interpretar danzas mientras iban llegando estudiantes de otras escuelas de modalidad artística como la Escuela de Danzas N°2 “Jorge Donn”, la Escuela de Danzas N°1Nelly Ramicone“; la Escuela de Cerámica “Fernando Arranz”; y la D.E. 20 de Teatro.

Todas tienen problemas similares: fusión de cursos, reducción de cargos y pésimas condiciones edilicias para continuar con los estudios, algo indispensable para este tipo de carreras“, completó la alumna.

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