Alquilar la vivienda al irse de viaje, una opción rentable en Buenos Aires

Varias plataformas permiten ofrecer el departamento o la casa propia.

(CABA) La primera prueba es hacerse la siguiente pregunta y no huir despavorido: ¿estoy realmente dispuesto a que habite mi casa un completo extraño que contacto en Internet? En Buenos Aires, durante 2015, casi 5000 personas lo hicieron. A través de Airbnb, una web global que reúne a inquilinos y propietarios de todo el mundo en apenas clics de distancia, 99.000 turistas recorrieron la ciudad y se instalaron en un cálido hogar porteño. El lema del negocio, cuasi fraternal, bien podría ser: “Lo mío es tuyo? pero por un precio”.

Sean el tango, la carne, el fútbol o bien el cariz pseudoeuropeo de la urbe que tanto seduce a extranjeros, lo cierto es que Buenos Aires lidera el ranking de ciudades sudamericanas más codiciadas por los trotamundos (según TripAdvisor). Tomar ventaja de una muy buena marca a nivel global podría bien derivar en un negocio ocasional atractivo para propietarios locales que dejan su casa libre al irse de viaje. Sea por un fin de semana largo o bien por unas semanas en el extranjero, si se publica con antelación y dedicación, hay plataformas que facilitan la ocupación del inmueble y hacen de lo vacío un recurso en trabajo. Así, este genera una renta adicional para su dueño que permite cubrir expensas y servicios, más una ganancia extra que se traducirá a su regreso en algo más que regalitos de free shop.

Percibir la propia vivienda como un bien pasible de renta es un concepto novedoso y eficiente, pero no deja de ser una decisión a considerar por el alto valor emocional expuesto. En ese sentido, operan en el país empresas internacionales y alternativas locales. ¿Cuánto se puede cobrar?

Según datos que facilitó Airbnb a LA NACION, se listan hoy en Buenos Aires unos 9000 avisos. Cerca del 75% de las visitas registradas en la Argentina son en la ciudad, y la estadía promedio es de 7,5 días. En el mercado, un departamento de único dormitorio se ofrece a entre 500 y 1000 pesos por noche en los barrios más turísticos, como Palermo (el más demandado), Recoleta y Belgrano. Para dos dormitorios, los valores van de $ 750 diarios hasta cerca de $ 2000. El rango es de 1200 a 3000 pesos para los de tres. Con el debido trabajo previo de publicación y seguimiento, una pareja palermitana que se va una quincena de vacaciones conseguiría entre 10.000 y 20.000 pesos.

En la zona centro de la ciudad (Caballito, Villa Crespo, Almagro), el valor por ocupar una propiedad con un único dormitorio ronda los 400 a 800 pesos al día. En la zona norte hay ofertas de departamentos en Vicente López y de casas en San Isidro o Tigre. En Puerto Madero, US$ 500 la semana es sólo un punto de partida. Las transacciones son magras en otras zonas: el inquilino temporal se inclina por ubicaciones turísticas. Chequear la oferta existente en la zona donde uno vive es, no obstante, un buen indicio de competitividad y un excelente punto de partida para formar el precio.

La comisión que cobra Airbnb al “anfitrión” es de 3%. José Rozados, de Reporte Inmobiliario, aclara: “En este caso es el propio propietario quien se debe ocupar de todo el trabajo. No paga comisión para que alguien entregue las llaves, muestre el departamento, reciba a los inquilinos o los atienda ante una necesidad”.

Importante

Según detallan de SegundoHogar.com, otra página que publica alquileres temporales, una comisión normal al propietario puede rondar el 20% si, en cambio, se utiliza un administrador de propiedades.

Por su lado, Oasis Collections ofrece al propietario otra forma de hacer rendir el apartamento. Con 160 propiedades de alta gama en Capital, formar parte de su portafolio requiere una admisión previa. Más allá de condiciones inexorables, como un lindo edificio o una zona turística, poner la propiedad a punto podría significar aquí una inversión considerable en decoración, pintura y artefactos. ¿Qué la justificaría? Valores diarios que van de los 100 a los 300 dólares para un dormitorio y de 200 a 500 dólares para los más grandes.

A fines de 2014, Airbnb anunció la puesta en marcha de un seguro de hasta US$ 1 millón por “daños a la propiedad”. La cobertura rige en el país. Según Jordi Torres, director regional, “existen más de 50 mecanismos de seguridad: una plataforma de pago segura, la verificación de la identidad de los usuarios y la posibilidad de contacto con el inquilino, verificación de mails, redes sociales y teléfonos, escaneado de documentos y, también, la posibilidad para el anfitrión de pedir un depósito”.

Aun con todo eso, Alicia Paoletti, de Buenos Aires Rents, deja un consejo para mitigar riesgos innecesarios: “Lo más recomendable es dejar lo mínimo y necesario en el departamento para que el inquilino pueda desempeñar una vida normal. Cocinar, lavar, ver televisión y aire acondicionado. WiFi, sí. Computadoras, no. Adornos y cuadros caros, tampoco. Es necesario buscar algo promedio entre el buen gusto y el valor económico”.

Consejos para ganar más con el propio espacio

Lo mínimo que debe tener un departamento es cocina, heladera, TV por cable y WiFi. La limpieza es algo no negociable, y a mayores servicios adicionales, mayor será el precio

Es importante seleccionar buenas fotos de la propiedad (varias compañías ofrecen servicio profesional gratuito), realizar una buena -y honesta- descripción de la propiedad y, si es posible, extenderla al barrio. Definir las restricciones y el valor del depósito de seguridad

Pequeños detalles, como suvenires de bienvenida, ayudan a obtener mejores comentarios, y éstos son clave para operaciones futuras

(Fuente: La Nación).