Almagro contiene unos tesoros imponentes

En el barrio de Almagro hay maravillas que se imponen, contundentes

(CABA) El barrio, de más de 4 km2, es agitado, cambiante, variado. Y tiene tramos descuidados, donde proliferaron moles desgraciadas que pueden llegar a“esconder” lo antiguo, gracioso e interesante,al punto de que parezca ya olvidado.

Igual brota belleza incluso en lugares así de impensados. Se planta de golpe sobre Rivadavia. Por ejemplo, en el cartel de rasgos Art Nouveau de la farmacia de la esquina de esa avenida y Pringles. En alguna puerta en las que el hierro se dobla para dibujar lirios y ramas. En balcones redondos como coronas. Entonces, es cuestión de andar atentos entre maravilla y maravilla.

Posible recorrido:

1. Palacio Raggio de Almagro

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Fue encargado por el comerciante José Raggio al arquitecto italiano Gino Aloisi para alquilarlo como vivienda de categoría. Aloisi lo terminó en 1924, con planta baja, siete pisos —que llegaron a tener cuatro dormitorios y dos de servicio— y una torre de cuento. Se lo considera, básicamente, academicista. Armónico. Simétrico. Clásico. Salvo por la forma de torre estrechísima que muestra en la fachada, en el insólito cruce de Yrigoyen y Rivadavia.

2. Templo Art Déco

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El edificio Art Déco alberga su sede central. Se inauguró el 7 de mayo de 1933. Pero la presencia de los misioneros de este credo en Argentina data de 1836 (años después, según la Dirección de Cultos porteña, se terminó la construcción de su primer templo, en Corrientes 718). En Rivadavia 4050.

3. Pasaje peatonal San Carlos

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Uno de los más antiguos de Capital. Es que entonces aparecen unas quince viviendas, rectángulos pintados de colores suaves con ventanas que se lucen con plantas y cortinas. Su historia empezó en 1865, cuando Juan Francisco Tarragona compró parte de la quinta de Juana I. González. De su división, nació este espacio. Se codeó con edificios mellizos pero uno fue “deformado”, recuerdan vecinos. En Quintino Bocayuva 151.

4. Ceferino, Gardel y Francisco

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La Basílica María Auxiliadora y San Carlos ocupa unos 1800 m2 y fue construida entre 1900 y 1910 por el arquitecto salesiano Ernesto Vespignani. Es de estilo románico lombardo y combina influencias: e lrosetón de tradición románica, algo del furor por las alturas gótico y decoración (celeste y dorado) que remite a la bizantina,entre otras. Deslumbra además con el pantocrátor, los vitrales, las tulipas de cristal de Murano, una imagen de la virgen bendecida por Don Bosco en 1886 y traída desde París en 1904, la cripta y el órgano italiano de 1910.

5. Las Violetas

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Siempre hay gente. Pero igual entre los vitrales Art Nouveau, la boiserie, los mármoles italianos, las arañas doradas y los mozos de blanco es bastante fácil imaginar una orquesta de señoritas tocando en un palco. O irse un poco más atrás, hasta 1884, cuando la confitería (hoy también restaurante) Las Violetas abrió en Rivadavia y Medrano. Eran años en los que, como dice la historia oficial de este icono del barrio —y la Ciudad—, ese “era un lugar ‘donde el diablo perdió el poncho'”, aunque esté a unos 4 km de Plaza de Mayo.

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El edificio actual, con sus curvas, es de la década de 1920. En 1998 fue declarado “lugar histórico” por la Legislatura porteña. Pero estuvo cerrado hasta 2001, cuando terminaron de restaurarlo. ¿Qué pedir? Té. El María Cala victoriano, con café, té o chocolate, tostadas, dulce de leche, manteca, budines, masas, sándwiches, fosforitos, jugo de naranja y champagne. Si piden sus infusiones aparte, se puede compartir entre tres. El precio es $ 280. Y el café con leche solo cuesta $ 43. NT

Fuente: Clarín