Buenos Aires, 17/10/2017, edición Nº 1798

Alberto Laiseca concluyó su novela sobre la Guerra de Vietnam

El maestro del realismo delirante concluyó con la novela que le debía a su juventud, dedicada enteramente a la Guerra de Vietnam. (CABA) No fueron pocas las veces que Alberto Laiseca dijo que le debía una novela a su juventud. Mientras en Vietnam, Estados Unidos le hacía la guerra a los comunistas, un Laiseca de veintitantos años se acercaba a la embajada norteamericana para inscribirse como voluntario para la guerra....

El maestro del realismo delirante concluyó con la novela que le debía a su juventud, dedicada enteramente a la Guerra de Vietnam.

Alberto Laiseca

(CABA) No fueron pocas las veces que Alberto Laiseca dijo que le debía una novela a su juventud. Mientras en Vietnam, Estados Unidos le hacía la guerra a los comunistas, un Laiseca de veintitantos años se acercaba a la embajada norteamericana para inscribirse como voluntario para la guerra. No lo aceptaron. Como respuesta al rechazo, le escribió una carta al presidente Jhonson. Nunca recibió respuesta. Su fin era curarse del miedo, el mismo miedo a la vida que le había infundido su estricto padre durante la adolescencia. La novela que le debía a su juventud, era una novela sobre la Guerra de Vietnam. ¿Cuándo verá la luz en las libreria? Aún no se sabe. Uno de sus alumnos se encuentra tipeando lentamente el texto porque, como todos saben a esta altura, Laiseca escribe a mano, a la vieja usanza. Así, con una letra enorme y disparatada, en una pila infinita de hojas, fue leída por Piglia, Fogwill y Aira Los Soria, novela que el autor considera como su obra maestra.

Ahora no queda más que esperar. Alberto Laiseca es un escritor atípico. Cada novela oculta en su interior, el conocimiento de decenas y cientos de libros más. Para escribir sobre física teórica, estudió sobre física teórica, cuando escribió sobre astrología, estudió sobre astrología. Lo mismo hizo cada vez que habló de guerra, historia egipcia o china. Laiseca es uno de los últimos erudito vivos de nuestra cultura. No un erudito a lo Borges, de enciclopedia británica, como alguien que nunca ha pretendido hablar de algo de lo que no esté seguro de saber. Ahora solo resta preguntarse ¿Qué delirios y maravillas nos deparará su nueva novela?

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