Buenos Aires, 12/12/2017, edición Nº 1854

La AFIP salió con los perros a la calle para orinar arbolitos

El Gobierno nacional montó un verdadero operativo policial para reprimir las  operaciones cambiaras informales. Vuelve la figura del “sabueso”, aclamada en los 90. El Gobierno logró ayer hacer retroceder la cotización del dólar paralelo vendedor de los $ 5,62 de anteayer a $ 5,50, en un mercado que tendió a paralizarse ante la proliferación de controles. Gendarmes, prefectos, policías y hasta agentes de la Secretaría de Inteligencia -detectables para los...

El Gobierno nacional montó un verdadero operativo policial para reprimir las  operaciones cambiaras informales. Vuelve la figura del “sabueso”, aclamada en los 90.

El Gobierno logró ayer hacer retroceder la cotización del dólar paralelo vendedor de los $ 5,62 de anteayer a $ 5,50, en un mercado que tendió a paralizarse ante la proliferación de controles.

Gendarmes, prefectos, policías y hasta agentes de la Secretaría de Inteligencia -detectables para los habitúes- escoltaron al batallón de inspectores de laAdministración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) que rastrillaron el microcentro y allanaron oficinas en busca de compradores y vendedores furtivos.

Sin embargo, según coincidieron los operadores, nada intimidó más que el desembarco en el lugar de los respetados perros de la AFIP, aquellos que están destinados a combatir el ingreso o la salida no declarada de divisas del país y que, ante la dimensión que amenaza tomar la nueva corrida cambiaria, ahora también son destinados a realizar tareas “internas de inteligencia”.

La presencia de este escuadrón fue ostensible en la zona más neurálgica de la city porteña (en torno al cruce de Sarmiento y San Martín). Y bastó para que los escasos movimientos con que ya operaba la plaza informal (producto de la proliferación de inspecciones y la presencia visible de inspectores) se redujeran a la mínima expresión.

“Apenas se supo de la presencia de la brigada canina de la AFIP, cientos de operaciones quedaron paralizadas. Es lógico, este mercado se mueve todo en efectivo y nadie quería ir por la calle con sumas que pudieran quedar al alcance del olfato de los perros”, narró a LA NACION, entre sorprendido y admirado, un empleado de una casa de cambios céntrica, en la que admiten que derivaron buena parte de sus operaciones a su trastienda “para no cerrar” porque “por el mostrador no te dejan mover nada”.

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