Buenos Aires, 22/08/2017, edición Nº 2081

Adoquines: la Ciudad los muele para hacer balasto

La batalla de los pórfidos.

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(CABA) La polémica estalló en octubre pasado. Un informe con la firma de Facundo del Gaiso – auditor de la Ciudad- afirmaba que no se conocía el destino de 42 millones de adoquines que, según sus calculos, habían sido retirados de las calles porteñas.

Ayer el gobierno de la ciudad dijo oficialmente que la cantidad de piedras retiradas de las calles era de 11 millones. Una nada despreciable cantidad de 31 millones de adoquines separa ambas apreciaciones.

Para el Ministerio de Ambiente y Espacio Público los números a los que arribó Del Gaiso son “de una falsedad absoluta” y nacidos de un cálculo con “metodología errónea“.

Los adoquines, en realidad, ya le habían generado unos cuantos dolores de cabeza a la gestión macrista. Diversos grupos conservacionistas que se oponen al reemplazo de las históricas piezas, recurrieron a la Justicia, a través de amparos para demorar algunas de las obras de la peatonalización del microcentro, o directamente para impedir la pavimentación de calles, como ocurrió en Palermo.

Ayer, desde la cartera que conduce Edgardo Cenzón, se reveló además un detalle hasta ahora desconocido y que promete abrir un nuevo capítulo en la “batalla de los pórfidos“: una porción no cuantificada de los adoquines levantados de las calles y que por su estado no puede volver a utilizarse, es transformada en balasto; es decir, se muelen.

Fuente: La Nación

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