Buenos Aires, 28/03/2017

Actualmente hasta los 35-40 años se sigue siendo adolescente

"Ahora los hábitos de las personas de 40 años son muy adolescentes: sus opciones de ocio, su forma de enfrentarse a los problemas, la sociedad de consumismo en la que vive" aclara un experto

(CABA) Fernando Alberca, el autor de «Tú también puedes ser Einstein», habla de inteligencia en su libro. Pero no se refiere exactamente al cociente intelectual del famoso premio Nobel. Se refiere a la capacidad de las personas de enfrentarse y de resolver problemas. “Este genio universal no solo utilizó su inteligencia, o su elevadísimo CI. Utilizó también la imaginación, la emoción, el humor, la necesidad de reconocimiento, la apatía en el trabajo en el que se encontraba, y por tanto, la necesidad de un cambio, el no tener nada que perder, el descaro de ser irrespetuoso con todo lo que se había escrito al respecto… Pesa mucho más la personalidad que la inteligencia. Y cuenta mucho más las seguridad, o la autoestima, a la hora de encontrar cuál es nuestro talento” explica este profesor, asesor educativo y consultor en relaciones familiares y desarrollo del rendimiento. Alberca es, en definitiva, un firme convencido de que hay cientos de Albert Einstein por ahí sueltos y que, para encontrarlos, «solo es necesario abrir “el tarro de las esencias”.

Explica sobre Albert Einstein: “Como todas las personas era único, y asoció las ideas de una forma única, como hace todo ser humano que es consciente de que es único. Si buscáramos que podíamos aportar cada uno a la humanidad que nadie ha aportado antes, descubriríamos que todos tenemos muchas cosas qué hacer. No se trata de sobrevivir, sino de vivir plenamente. Y todos las personas que consideramos genios, en cualquier ámbito… es lo que han hecho, desde Rudolf k. Nureyev a Audrey Hepburn o Teresa de Calcuta, en todos los ámbitos uno puede ser un artista de la vida, y hacer de esta un puro arte en beneficio de toda la humanidad. La vida es demasiado valiosa como para vivirla a medias y como para no saber qué hacer cuando se tiene un objetivo que se desea”.

Por otro lado, analizando las conductas de los adultos modernos, el profesor comenta: “La adolescencia se ha extendido como mínimo hasta los 35-40 años. Ahora los hábitos de las personas de 40 años son muy adolescentes: sus opciones de ocio, su forma de enfrentarse a los problemas, la sociedad de consumismo en la que vive, que le hace no tolerar que sus deseos no se cumplan en el momento, o a no entender que a menudo se depende de la voluntad de otro. Se siente inmortal, cree que nunca le va a pasar nada, o que va a ser eternamente joven y que siempre podrá remediar sus actos. No se enfrenta a grandes retos (compromiso matrimonial, por ejemplo) por temor a fallar… Es una evidencia palpable que el periodo de la adolescencia se está dilatando mucho por falta de seguridad, de autoestima, o de no haber alimentado un desarrollo interior profundo. De forma curiosa y a la vez, el adolescente está soportando conflictos que le deberían hacer madurar antes. Desde un «bullying» o acoso escolar, a una separación polémica de sus padres, o a tener que ver cómo estos rehacen por cuarta vez su propia familia”

Pero para nuestro alivio Alberca remarca que nunca es tarde. Explica: “Tenemos muchísimos ejemplos de gente que lo ha logrado cuando ya no se esperaba de ellos. Lo que ocurre es que el concepto de fracaso y éxito lo tenemos equivocado. Basta enfocar mejor los fracasos para entender que pueden ser el inicio de un éxito muy grande. Y esto nos lo enseñan multitud de personajes actuales a los que hago referencia en el libro. En cualquiera de sus biografías se puede ver cómo sus fracasos fueron el principio de una excelente oportunidad. De hecho, es en el fracaso donde empieza realmente un éxito más interior y que luego da mucho fruto exterior. Hablamos de Steve Jobs, el creador de Apple, de Joanne K. Rowling, autora de Harry Potter… etc. Podría poner cientos de ejemplos. Todo el mundo que tiene éxito empezó por un fracaso. Y siempre se puede aprender y comenzar el camino hacia el éxito. Todo es cuestión de ponerse a trabajar con lo que tenemos”. NT

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