Buenos Aires, 23/09/2017, edición Nº 1774

A poco de ser instaladas, rompieron las boyas de señalización del canal de acceso al puerto de Buenos Aires

En la Administración General de Puertos no tienen dudas de que fue un sabotaje. El material afectado tiene un valor de hasta 126 mil dólares.

(CABA) Un cambio en el sistema de señalización en los canales de acceso al puerto de Buenos Aires derivó en un, al menos, extraño incidente con las boyas que dan una vital asistencia a la navegación fluvial. Nueve de esas balizas fueron rotas entre el 17 y el 22 de mayo pasado. En la Administración General de Puertos (AGP) no tienen dudas de que fue un sabotaje. “Fue algo intencional”, comentaron funcionarios de esa dependencia. Se cree que fueron embestidas de noche.

La seguridad de la navegación en el puerto no quedó en riesgo, ya que las boyas afectadas fueron reemplazadas casi de inmediato. Las operaciones portuarias no sufrirán modificaciones por ese incidente, que ya es investigado por la justicia federal.

Algunas de las nueve balizas no sólo sufrieron roturas, sino que también fueron desmagnetizadas, situación que a las autoridades del puerto de Buenos Aires les permitió advertir que se estaba frente a un sabotaje. Solucionar este ataque intencional demandó un gasto adicional de 126.000 dólares.

La AGP presentó una denuncia ante la Prefectura Naval para que se investigue quién o quiénes fueron responsables de los daños ocasionados al sistema de señalización de los canales de navegación y operación de acceso al puerto. La causa recayó en el Juzgado Federal N° 10, a cargo de Julián Ercolini.

El año pasado, luego de desembolsar 5.550.000 dólares, el Ministerio de Transporte de la Nación, a través de la Administración General de Puertos y por licitación, había adquirido un moderno sistema de señalización de los canales llamado AIS (Automatic Information System), que permite al puerto conocer la ubicación exacta y en tiempo real de los buques. La información recopilada por el sistema es, a su vez, compartida con otros organismos públicos para garantizar la seguridad de la navegación fluvial en el acceso.

Ese sistema de asistencia a la navegación fue instalado en 52 balizas y se puso en funcionamiento pocas horas antes de que se detectara la primera falla en una de las boyas. Primero se pensó que era un problema en los equipos nuevos, situación factible en un cambio de tecnología. Pero la repetición de eventos alertó enseguida sobre algo anormal que ocurría.

“Se dañaron las linternas del sistema AIS; las consecuencias no sólo atentan contra la seguridad y navegabilidad del principal puerto, por el que pasa más del 60% de la carga del país, sino también contra el desarrollo del comercio exterior de la Argentina. Los daños le generarán al Estado un costo extra de 126.000 dólares”, explicó la Administración General de Puertos en un comunicado.

Los hechos vandálicos detectados por las autoridades fueron “la rotura intencional de varias linternas, dejándolas fuera de operatividad hasta que fueron restauradas o cambiadas”. Los funcionarios detallaron que “se desmagnetizaron nueve linternas en todo el canal, generando su apagado o destello constante, con daño total en seis de esas linternas”. No se reportaron incidentes en la navegación fruto de esos incidentes.

Si bien se espera el desarrollo de la causa judicial para dar con los autores del daño al sistema de seguridad de navegación, las autoridades del puerto de Buenos Aires descartan que el ataque hubiese sido consecuencia de un problema gremial. Es más: afirman entre los funcionarios que existe una buena relación con el sindicato de Dragado y Balizamiento, que conduce Juan Carlos Schmid.

Schmid, uno de los hombres fuertes del sindicalismo argentino, es aliado del líder de los camioneros y presidente de Independiente Hugo Moyano. Con su apoyo llegó al triunvirato de conducción de la CGT, que comparte con Héctor Daer y Carlos Acuña, y también se lanzará como candidato a diputado nacional por Santa Fe.

Un importante dirigente del gremio dijo ayer a La Nación: “Es muy raro que tantas balizas hayan sido destruidas. Todavía no se sabe cómo pasó. Pero fueron embestidas. Y no porque las hayan colocado mal. Fue como si alguien hubiese pasado diez semáforos en rojo, uno detrás de otro, intencionalmente. Nos parece muy extraño. Esperamos que esto sea investigado en profundidad”. NR


Fuente: La Nación

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