Buenos Aires, 18/11/2017, edición Nº 1830

A menos de un kilómetro para terminar la Illia, la obra está paralizada

La extensión de la Illia avanzó 2 km, pero la volvieron a parar. Fuente: Clarín Menos de un kilómetro es lo que falta para que terminen las obras de extensión en la autopista Illia. Una vez que empalme con la avenida Cantilo, los usuarios de esta vía rápida, y también los vecinos, aprovecharán los beneficios: no sólo porque se agilizará una de las salidas más complicadas hacia el Norte bonaerense,...

La extensión de la Illia avanzó 2 km, pero la volvieron a parar.

Fuente: Clarín
Fuente: Clarín

Menos de un kilómetro es lo que falta para que terminen las obras de extensión en la autopista Illia. Una vez que empalme con la avenida Cantilo, los usuarios de esta vía rápida, y también los vecinos, aprovecharán los beneficios: no sólo porque se agilizará una de las salidas más complicadas hacia el Norte bonaerense, sino porque el tránsito pesado dejará de pasar por la Costanera y así la Ciudad recuperará un paseo vital de cara al Río de la Plata.

Y aunque el último tramo de la Illia es en rigor una obra de infraestructura corta y sencilla –la traza es a nivel de la calzada actual, sin dificultades en el terreno y con menos de un kilómetro–, nadie sabe cuándo se retomarán los trabajos. Básicamente porque se trata de otro conflicto que enfrenta a los gobiernos de Nación y Ciudad, en perjuicio de los usuarios. La discusión gira en torno a dos ejes, el corrimiento de las rejas perimetrales del Aeropuerto Jorge Newbery y de las torres radiales de alta frecuencia que guían a los aviones en condiciones de visibilidad muy bajas. Nación dice que ambos desplazamientos debe hacerlos la Ciudad; el Gobierno porteño, lo contrario, y entiende que las obras se pueden hacer sin mover las torres.

Al menos entre noviembre y fines de abril se completó un tramo de casi dos kilómetros que se puede ver desde las vías del tren Belgrano Norte o la misma Lugones. Las obras arrancaron a la altura de la avenida Sarmiento y llegan hasta Avenida de Los Ombúes. Se puede ver que la autopista corre entre las vías del tren y los hangares del Aeroparque, y que ya se colocaron las luminarias y hasta el guardarrail. Previamente, en agosto, se había inaugurado una nueva bajada a la altura de la Avenida Sarmiento (hasta ese momento, mano al Norte, Salguero era la única).

Tanto los gobiernos de Nación como de Ciudad rehusaron hablar ante Clarín del tema. Es así que no se sabe cuándo o quién moverá las rejas, cuál es el presupuesto de la obra o qué pasará con los costos del peaje si es que alguna vez se termina la obra.

Ahora todo el tránsito circula por la avenida Costanera Norte, en donde también hay semáforos que organizan las entradas y salidas al Aeroparque porteño y al Club de Pescadores. Y por el uso intensivo, la avenida se encuentra colapsada y con profundas huellas, peligrosas cuando llueve o incluso para maniobrar.

El proyecto de extensión de la Illia está a punto de cumplir 10 años, e incluye las obras que se hicieron sobre la Costanera Norte: una nueva rambla y cuatro carriles más con sentido Norte, que se construyeron sobre terreno ganado al río. Además extendieron el muelle del Club de Pescadores, porque las puertas principales del edificio casi quedaron sobre la avenida (ver Otra demora).

Otro beneficio de la extensión de la autopista tiene que ver con la seguridad vial. Según AUSA –la empresa de la Ciudad que administra las autopistas porteñas y que está a cargo de la obra–, de lunes a viernes ingresan a Buenos Aires entre 52 y 53 mil vehículos por la Illia. Sin embargo, en el regreso a casa la cifra baja a 30 mil. Eso deja en evidencia que muchos automovilistas evitan la Illia y terminan transitando, y colapsando, otras calles y avenidas porteñas.

Comentarios

Ingresa tu comentario