Buenos Aires, 20/09/2017, edición Nº 1771

A menos de dos años de su inauguración, trasladan el monumento de Juana Azurduy

Es para modificar el parque detrás de la Rosada, donde Cristina Kirchner hizo poner la estatua para sacar la de Colón. La Legislatura aprobó una ley para emplazarla frente al CCK.

(CABA) A menos de dos años de su instalación, la Legislatura porteña votó ayer -en primera lectura- una ley para relocalizar el monumento a Juana Azurduy, que está detrás de la Casa Rosada. El Parque Colón es, desde 2013, una zona en disputa: pasó de ser un plaza enrejada casi en desuso a transformarse en eje de un enfrentamiento político que puso como botín de guerra el patrimonio cultural e histórico de la Ciudad. Como si se tratara de piezas de ajedrez, el primer movimiento fue el de Cristóbal Colón, que hoy se encuentra desmantelado en Costanera Norte. Y en los próximos meses se iría Azurduy, a la que trasladarán a menos de 25 metros, frente al ingreso principal del CCK.
Estos cambios responden al proyecto para construir el Parque del Bajo, un espacio con el que la Ciudad espera sumar espacios verdes, reducir la curva de la avenida De la Rábida, agilizar el tránsito y vincular plazas y parques hoy desconectados.

Con 35 votos positivos, 17 en contra y 6 abstenciones, se votó la primera lectura de esta ley que además contempla la reubicación del monumento a Juan de Garay, hoy en una pequeña plazoleta en Rivadavia y Bartolomé Mitre, y el retoño del roble de Guernica. Como se trata de una modificación en el Código de Planeamiento Urbano -esta zona es además Area de Protección Histórica– deberá realizarse una audiencia pública y una segunda lectura. “Me llama la atención que algunos legisladores que votaron a favor del proyecto del Paseo del Bajo, ahora tengan reparos con el traslado de los monumentos”, dijo en el recinto Emilio Raposo Varela (PRO). En el mismo sentido, Javier Gentilini (Frente Renovador), afirmó: “Estamos ante una oportunidad inmejorable para resolver diferencias que arrastramos desde hace años“. Y propuso que el Ejecutivo disponga el regreso de Colón: “Los monumentos de Juana, Juan de Garay y Colón definirían un conjunto escultórico que representaría nuestro ser nacional en la Ciudad”, aseguró.

Adrián Camps (Socialista Auténtico), Maximiliano Ferraro (Coalición Cívica) y Graciela Ocaña (Confianza Pública), entre otros, destacaron la importancia de sumar espacios verdes a la Ciudad. En tanto desde el bloque del Frente para la Victoria, que votó en contra, pusieron el foco en lo conceptual: “Al presidente le cuesta ver a los ojos a Juana Azurduy, lo mismo que representa Milagro Sala, entonces prefiere tener cerca a Juan de Garay. Lo digo por los simbolismos que realmente representan”, dijo Javier Andrade.

En diálogo con Clarín, Andrés Zerneri, el artista detrás de Juana, opinó: “Me parece lamentable que haya que mudarla. Pero al mismo tiempo, considero que el nuevo emplazamiento es acertado. Ella va a seguir transmitiendo su fuerza y su mensaje. Creo que incluso va a estar mejor rodeada, y por mucha gente. El Gobierno actual basó la decisión en una cuestión administrativa y urbanística. Pero en el traslado de Juana hay también una argumentación política e histórica”, sentenció. En relación al estado de la escultura, Zerneri aclaró: “Es un monumento que aún no posee final de obra. Su estructura interna no fue finalizada y tampoco su acabado externo, al que le falta una pátina que le otorga el color definitivo. Puede haber una discusión estética respecto al monumento, y la acepto, pero en cuanto a lo técnico, no está finalizada”. Zerneri fue informado sobre el futuro de Juana pero aún no sabe si estará a cargo del final de obra.

El futuro Parque del Bajo terminó siendo el instrumento legal mediante el cuál se le pondrá un punto final a una disputa que, dicen, arrancó con un comentario de Hugo Chávez: cuentan que en una visita al país vio a Colón detrás de la Rosada y le dijo a la entonces presidenta, Cristina Fernández de Kirchner: “¿Qué hace ahí ese genocida?”. Allí comenzó la obsesión de la ex mandataria por mover de allí el monumento que casi cien años antes habían donado los inmigrantes italianos.

En 2013 empezaron a desmantelarlo y aunque en un principio pensaban trasladarlo a Mar del Plata, terminó en Costanera Norte a la espera de ser ensamblado. En 2015, con una fiesta a la que asistió el presidente Evo Morales -el estado boliviano donó un millón de dólares para su construcción-, se colocó en su lugar a Juana Azurduy. Sin embargo, a menos de dos años, todo indica que la polémica se cerrará en breve, con ambas figuras fuera de los límites de la Casa Rosada. NR

Monumento a Juana Azurduy detrás de Casa Rosada.
Fotos Emmanuel Fernandez

Fuente: Clarín

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