Buenos Aires, 22/11/2017, edición Nº 1834

A economía revuelta, ganancia de motochorros

Por Hector Gambini (*) En las mejores cátedras de Criminología enseñan una máxima indiscutible: el delito contra la propiedad sigue una lógica económica. Siempre. Basta con abrir los ojos: los coches más robados son los más populares, los más fáciles de “cortar” para reducirlos a autopartes, y los que no tienen arranque electrónico ni rastreador satelital: Fiat Duna, Fiat Uno, Volkswagen Gol. Se traban las importaciones de neumáticos y se...

Por Hector Gambini (*)

En las mejores cátedras de Criminología enseñan una máxima indiscutible: el delito contra la propiedad sigue una lógica económica. Siempre. Basta con abrir los ojos: los coches más robados son los más populares, los más fáciles de “cortar” para reducirlos a autopartes, y los que no tienen arranque electrónico ni rastreador satelital: Fiat Duna, Fiat Uno, Volkswagen Gol.
hector-gambini

Se traban las importaciones de neumáticos y se empieza a ver coches “descalzos”, a los que sólo les roban lo que más vale en ese momento: las gomas. Empiezan a escasear ciertos productos de farmacia, o repuestos para artículos electrónicos, y ésas son las cargas de los camiones que abordan en la ruta o la autopista los piratas del asfalto. Estos son días de plata en la calle: fiebre de autos nuevos para gambetear al cepo, y de dólares “blue” para gambetear a la inflación. Eso genera gente en la calle con billetes en los bolsillos, aunque sea por pocas cuadras. Un policía con experiencia en la zona bancaria tiene una curiosa mirada sobre estos días. “Los ataques de motochorros no se multiplican por diez porque están haciendo peatonales en todo el microcentro y las calles están en obra, cortadas o con máquinas cruzadas, y esos son obstáculos para escapar rápido. Eso, la obra que fastidia, es lo que hace que los robos no se vayan de cauce”. Por eso hay más asaltos en “entraderas” en los barrios, cuando la gente está llegando, que “salideras” cuando la plata va de un banco al otro, o de la “cueva” al banco, pero no sale del microcentro. Hoy, el riesgo mayor es llevar la plata a casa: a economía revuelta, ganancia de motochorros.

 

(*) Periodista

 

Comentarios

Ingresa tu comentario