Buenos Aires, 18/10/2017, edición Nº 1799

A 10 años de la inauguración del Tranvía del Este en Puerto Madero

Fue inaugurado por Néstor y Cristina Kirchner y funcionó hasta 2012,; transportó en promedio, 27 personas por hora y ahora empezó la demolición por la traza del Paseo del Bajo.

(CABA) Hace diez años, exactamente el 15 de julio de 2007, el entonces presidente Néstor Kirchner, su esposa y candidata presidencial Cristina Fernández, el secretario de Transporte, Ricardo Jaime, y el Jefe de Gobierno, Jorge Telerman, a pura risa y festejos, inauguraban el Tranvía del Este. Se trató de una modesta traza de 2,1 kilómetros en la que se gastaron 102 millones de pesos. Diez años después, aquella aventura ferroviaria está en plena demolición por la traza del Paseo del Bajo.

El Tranvía del Este fue un verdadero tren fantasma, casi una crónica de la Argentina improvisada. Corrían formaciones de 32,52 metros, con 48 asientos fijos y 16 plegables, y una capacidad para 350 pasajeros y podrían alcanzar una velocidad de 80 kilómetros. Era un día festivo aquel para los mandamás del transporte de la Argentina. Pero todo terminó en un rotundo fracaso.

En septiembre de 2012 dejó de correr para siempre. Una formación, que había sido prestada por la Comunidad de Madrid volvió a España. La otra quedó arrumbada, tapada por la lona, algo así como un monumento a la desidia ferroviaria.

El tren debía correr entre las 8 y las 23, y los domingos y feriados, desde 9 las 22. El recorrido duraba 10 minutos y debía tener una una frecuencia de 15 minutos. El costo del pasaje en aquel 2007 era de 0,70 pesos. Un año después, en junio de 2008, el tren funcionaba a pleno. Según datos de la Comisión Nacional del Transporte (CNRT) que LA NACION compiló, en ese 2008 pagaron boletos un promedio de 28 personas por cada una de las horas que estuvo abierto. Es decir, el primer año recaudaba a razón de 19 pesos por hora.

Cuentan viejos conocedores de los pasillos del Ministerio de Planificación Federal que conducía Julio De Vido, que el tranvía de Puerto Madero fue un souvenir que le entregó la empresa francesa Alstom a los funcionarios de entonces. No era para menos, eran épocas de lobby feroz por el tren de alta velocidad que uniría Buenos Aires con Rosario y Córdoba. Casualidades o no, poco tiempo después, Alstom ganó aquella fallida licitación.

El Tranvía del Este transportó, en los cinco años que estuvo abierto, 585.801 pasajeros y tuvo su mejor año en 2011, con 138.449. El último año, en 2012, hasta septiembre habían pagado su boleto 102.903. Pero ese año, sin aquellos discursos llenos de humoradas de 2007 y en un absoluto silencio, dejó de funcionar.

Pese a estar enclavado en medio de la Ciudad, como corrían por una traza ferroviaria, siempre estuvo dentro de los que se llama Jurisdicción Nacional. De ahí que Mauricio Macri, jefe de Gobierno ya electo en 2007 cuando fue inaugurado, jamás lo tuvo en cuenta a la hora de la planificación porteña. “El tranvía recupera una de las mejores virtudes que terminan de darle la calidad que tiene esta ciudad capital, una de las mejores capitales del mundo”, dijo hace 10 años Cristina Kirchner, entonces candidata presidencial.

Jamás se supo cuánto dinero demandó en concepto de subsidios aquellos tranvías de Puerto Madero. Hoy apenas quedan algunos montículos de hormigón que faltan demoler. Por allí pasará la traza del Paseo del Bajo, la vía rápida que el gobierno porteño construye como una suerte de autopista ribereña. Tampoco quedan huellas de Alstom en el país y menos aún del tren de alta velocidad. Kirchner falleció en 2010, Jaime está preso, De Vido intenta agarrarse fuerte a su banca y Cristina kirchner ha vuelto a ser candidata. Como hace 10 años, pero sin tranvía.

MG

FUENTE CONSULTADA: LA NACIÓN

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